Corrosión del acero

Se evaluó el comportamiento de barras de acero al carbono en mortero carbonatado mediante curvas de polarización y ensayos comparativos con barras pasivas.

Carricondo, Juan1; Gómez, Enzo1; Farina, Silvia2; Duffó, Gustavo2
1Mg. Comisión Nacional de Energía Atómica
2Dr. Comisión Nacional de Energía Atómica, Universidad Nacional de San Martín y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicasjuancarricondo@cnea.gov.ar

Resumen

Se estudió el comportamiento de barras de acero al carbono en mortero carbonatado mediante curvas de polarización, comparando con barras en estado pasivo. Además, se expusieron las probetas carbonatadas a diferentes ambientes y se midieron, de manera periódica, parámetros electroquímicos como potencial y velocidad de corrosión, resistividad de la matriz de mortero y disponibilidad de O₂. Los resultados muestran que las dos condiciones más agresivas, desde el punto de vista de la corrosión son: ciclos de inmersión-secado y exposición a un ambiente con humedad relativa del 98%.

Abstract

Polarization behaviour of activated carbon steel rods in carbonated mortar specimens was investigated and compared with that obtained with passivated steel rods. Besides, the corrosion potential and the corrosion rate of carbon steel in carbonated mortar exposed to different environmental conditions, as well as the mortar resistivity were measured on a regular basis. The results showed that the most aggressive conditions, from the corrosion point of view, are: alternate wetting-drying cycles, and an environment with 98% relative humidity.

Introducción

El hormigón armado es un material compuesto de amplio uso ingenieril que resulta de la unión eficiente de dos materiales: el hormigón y el acero de refuerzo. Se trata del material estructural más utilizado en la construcción de obras como puentes, carreteras, muelles, etc. Si bien existen muchos ejemplos de comportamiento satisfactorio del hormigón armado por largos períodos, se encuentra que este material también se deteriora a través del tiempo, tanto debido a procesos de degradación del propio hormigón como a la corrosión de las barras de refuerzo¹.

La vida en servicio de estructuras de hormigón armado, que se degradan por corrosión, puede dividirse en dos fases: la iniciación y la propagación de la corrosión. En la fase de iniciación, el acero de refuerzo no se degrada debido a la presencia de una capa pasiva superficial que se forma debido al pH del hormigón (≈13). La etapa de iniciación es el periodo de tiempo en el cual los agentes agresivos alcanzan las armaduras y destruyen esta capa pasiva (local o generalmente). Una vez destruida la capa pasiva, la degradación del acero por corrosión comienza. La etapa de propagación es el periodo de tiempo en el cual el acero se degrada. Esta etapa de propagación termina cuando el nivel de deterioro es tal que la estructura queda fuera de servicio².

Durante la fase de iniciación, el ingreso de agentes agresivos como CO₂ y cloruros pueden depasivar la barra de refuerzo. En el caso de la carbonatación, la alcalinidad del hormigón puede ser neutralizada por el CO₂ que ingresa desde la atmósfera, reacciona con el hidróxido de calcio y disminuye el pH de la solución de poros a un valor cercano a 9, donde la capa pasiva del refuerzo ya no es estable. En el caso de los iones cloruros, ingresan al hormigón desde el ambiente y al alcanzar un nivel crítico de concentración sobre la barra de refuerzo pueden eliminar la capa pasiva de manera localizada. La duración de la fase de iniciación depende del espesor y la calidad del recubrimiento de hormigón, la concentración de agentes agresivos en el ambiente, las condiciones atmosféricas (humedad y temperatura) y la concentración de iones cloruros (umbral) o valor de pH necesario para que la capa pasiva se destruya.

En la literatura se encuentran trabajos que estudian el comportamiento a la corrosión de las barras de refuerzo mediante estructuras reales³, probetas de laboratorio⁴ y soluciones de poros simuladas (SPS)⁵.

En particular, el proceso de corrosión de barras de acero inducida por la carbonatación de estructuras de hormigón ha sido estudiado hace por lo menos 40 años. Diversos enfoques sobre los mecanismos involucrados buscaron explicar la cinética del proceso6. A partir de la medición de parámetros electroquímicos se abordó la influencia de la resistividad de la matriz de poros (electrolito) y la disponibilidad de O₂ en el proceso de corrosión. En particular, se ha considerado que el mecanismo que controla el proceso podría ser la resistividad, conocido como control óhmico. De esta manera se enfocaron en las variaciones de la resistividad de la matriz de poros como factor controlante de la conducción iónica necesaria para el proceso de corrosión, mecanismo que se probó incorrecto⁷. Luego, Glass et. al propusieron el mecanismo de control anódico-resistivo, donde la reacción anódica (disolución del Fe) estaría controlada por la resistividad mientras que el proceso de corrosión estaría bajo control anódico; de esta forma la resistividad del mortero afectaría más a la reacción anódica que a la reacción catódica (reducción del O₂ disponible)⁸.

Luego, se propuso la disponibilidad de electrolito en la superficie de la barra como un factor controlante del proceso de corrosión, siendo determinante en este sentido el grado de porosidad del mortero y de saturación de dichos poros, involucrando la humedad relativa (HR) del ambiente⁹.

En el presente trabajo se pretende contribuir a la discusión sobre el mecanismo de corrosión inducida por carbonatación estudiando el proceso a partir de barras en estado activo. De esta manera se parte de barras que están sufriendo corrosión generalizada, para luego ingresar las probetas a los diferentes ambientes de exposición.

Materiales y metódos

Se realizó una serie de experimentos para estudiar el proceso de corrosión inducida por carbonatación en mortero carbonatado. Para ello se realizaron probetas prismáticas de mortero de relación a/c/a=1/1/5, obteniéndose una pasta porosa que facilitó la carbonatación. Las probetas de mortero se fabricaron empleando moldes metálicos de 7x7x6 cm utilizando cemento portland normal (CPN 40 ARS, Loma NegraTM), cuya composición química se detalla en la Tabla 1.

Tabla 1: Composición química del cemento portland normal utilizado.

Compuesto %p/p Compuesto %p/p
SiO₂ 19,86 MgO 1,60
CaO 63,82 Na₂O 0,01
Al₂O₃ 4,11 K₂O 0,93
Fe₂O₃ 4,19 Cl 0,03
SO₃ 1,73
Residuos insolubles 2,65 Pérdida por calcinación 0,87

En total se fabricaron 14 probetas prismáticas con 4 barras de refuerzo cada una (C1 a C14) con un espesor de recubrimiento de 10 mm, algunas de las cuales poseían un electrodo de óxido mixto (MOM por sus siglas en inglés) en el centro para realizar mediciones electroquímicas. Como barra de refuerzo se utilizó un acero al carbono (AC) SAE 1040 de 6mm de diámetro, cuya composición química se presenta en la tabla 2.

Tabla 2: Composición química del acero SAE 1040 utilizado

Aleante %p/p Aleante %p/p
C 0,39 S 0,005
Si 0,30 Cr 0,04
Mn 0,66 Ni 0,02
P 0,007 Mo < 0.003
Fe Balance

En todos los casos, antes de ser colada la pasta de mortero se delimitó el área de las barras con cinta aisladora para tener una superficie expuesta de 6,6 cm², y evitar la corrosión por rendija en la interfaz mortero-aire. Además, se fabricaron 10 probetas cilíndricas sin barra de refuerzo (T1 a T10) para medir el avance del frente de carbonatación (algunas de las cuales se muestran en la Fig. 1). Todas las probetas se dejaron carbonatar naturalmente en el ambiente de laboratorio presentado en la Fig. 1.

Figura 1. Probetas prismáticas de mortero y testigos de carbonatación.

De las 14 probetas prismáticas, dos se utilizaron para realizar curvas de polarización de las barras de acero al momento de ser desmoldadas, y otras dos se utilizaron para realizar curvas de polarización al momento en que el frente de carbonatación sobrepasó las barras. Las curvas de polarización lineal (CPL) son gráficos que representan la densidad de corriente en función del sobrepotencial aplicado, respecto del potencial de corrosión. Estas curvas permiten caracterizar el comportamiento de las reacciones anódicas (disolución del Fe) y catódicas (reducción del O₂)¹.

El resto de las probetas se utilizaron para monitorear los parámetros electroquímicos antes mencionados en 4 medios de exposición distintos: humedad del 98% (H98), sumergido en agua (SH₂O), laboratorio (LAB) y alternado (AH₂O, 15 días sumergido en agua y 15 días seco en laboratorio). La tabla 3 presenta los ambientes utilizados en el presente trabajo y su clasificación según la norma europea EN 206-110. En cuanto a las mediciones electroquímicas periódicas, se midieron 6 barras de AC por ambiente buscando tener resultados por sextuplicado ya que las mediciones en hormigón presentan una gran variabilidad (excepto para el ambiente LAB que se midieron por cuadruplicado).

Tabla 3: Ambientes y clasificación según EN 206-1

Ambientes Descripción EN 206-1
H98 Humedad del 98% XC3
SH₂O Sumergido en agua destilada XC1
LAB Laboratorio, interior XC1
AH₂O Alternado de 15 días sumergido en agua destilada y 15 días seco en el laboratorio XC4
Figura 2. Avance del frente de carbonatación en probetas de mortero.

Las probetas cilíndricas (T1 a T10) fueron utilizadas para medir el avance del frente de carbonatación a medida que transcurrían los días. De esta manera se buscó asegurar que las barras de las probetas prismáticas estuvieran rodeadas de mortero carbonatado al momento de ingresar a los diferentes ambientes. Esto resulta relevante ya que se buscaba trabajar con barras de AC en estado activo, logrado a partir de la disminución en el pH de la solución de poros por efecto de la carbonatación con la consecuente ruptura de la capa pasiva. La Fig. 2 presenta el grado de avance del frente de carbonatación.

Para corroborar que las barras de AC se encontraban activas se midió el potencial de corrosión (Ecorr) de algunas probetas obteniéndose valores inferiores a los -500 mV vs electrodo de calomel saturado (ECS), valor al cual existe una probabilidad mayor al 90% de que la barra se encuentre activa11. Luego, se realizaron CPL para las barras de AC de la probeta prismática C14. La Fig. 3 presenta una comparación de CPL para AC una vez desmoldada la probeta, y luego del proceso de carbonatación. Puede observarse el corrimiento del Ecorr hacia potenciales menores y una densidad de corriente de corrosión (icorr) elevada al realizar el barrido de la zona anódica a la catódica (de derecha a izquierda en el gráfico); este comportamiento indica que las barras de AC están sufriendo corrosión generalizada. Por el contrario, las barras de AC luego de ser desmoldada la probeta vuelven a un estado pasivo al realizar el barrido potenciostático de la zona anódica a la catódica.

Figura 3. Curvas de polarización de barras de acero al carbono embebidas en probetas de mortero y mortero carbonatado.

Una vez confirmado que las barras de AC de las probetas prismáticas se encontraban en estado activo producto de la carbonatación natural del mortero que las rodeaba, se ingresaron las probetas a los diferentes ambientes (Fig. 4).

Figura 4. Ambientes: (a) laboratorio (LAB), (b) humedad 98% (H98), (c) sumergido en
agua (SHO), y (a y c) alternado HO-laboratorio (AHO).

Resultados y discusión

Se midieron cada 15 días diversos parámetros electroquímicos: potencial decorrosión (Ecorr), densidad de corriente de corrosión (icorr), velocidad de corrosión
(Velcorr), resistividad de la matriz de mortero (ρ) y disponibilidad de oxígeno (iO).Para el procesamiento de los datos se desarrolló un programa mediante el software Matlab. A continuación se presentan los resultados luego de 255 días de medición.

Figura 5. Valor promedio y dispersión del potencial de corrosión de las barras de acero al carbono en los diferentes ambientes en función del tiempo de exposición.

En la Fig. 5 se puede observar que al momento de ingresar las probetas prismáticas a los diferentes ambientes, el Ecorr medido en las barras de refuerzo se encontraba en el rango de probabilidad de corrosión mayor al 90% según la norma ASTM C87611. Luego, para los casos de los ambientes H98 y SHO se observa una disminución continua del Ecorr (hacia potenciales más negativos). En cuanto al ambiente AHO se observa un comportamiento alternado entre más del 90% y el 50% de probabilidad de corrosión, regido por los ciclos de inmersión y secado respectivamente. Para el ambiente LAB también se observa una variabilidad en el Ecorr medido a lo largo del tiempo pero con una tendencia hacia potenciales menos negativos, ubicándose en el rango del 50% de probabilidad de corrosión.

Figura 6. Valor promedio y dispersión de (a) densidad de corriente de corrosión y (b) velocidad de corrosión para las barras de acero al carbono en los diferentes ambientes en función del tiempo de exposición. Los límites fueron obtenidos de McCarter et. al12

En la Fig. 6 se presenta la evolución de la densidad de corriente de corrosión (icorr) y de la velocidad de corrosión (Velcorr) a lo largo del tiempo, distinguiendo diferentes niveles de corrosión en base a lo sugerido por McCarter et. al¹². Se observa que para el ambiente H98 las barras de refuerzo presentan un nivel de corrosión alto, alcanzando una pérdida de material estimada de 40 μm/año. Para los ambientes SH₂O y LAB se observa un comportamiento similar, alcanzando un nivel moderado de corrosión entorno a los 10 μm/año. Finalmente, en el ambiente AH₂O nuevamente se observa un comportamiento alternado pero con un nivel de corrosión promedio en aumento, ubicándose en los 4 μm/año en los ciclos de secado y superando los 40 μm/año en los ciclos de inmersión.

Figura 7. Valor promedio y dispersión de la resistividad del mortero en los diferentes ambientes en función del tiempo de exposición. Los límites fueron obtenidos de McCarter et. al¹²

En la Fig. 7 se presenta el comportamiento de la resistividad de la matriz de mortero (ρ) en función del tiempo, parámetro electroquímico de relevancia ya que indica el estado del electrolito para propiciar o no la conductividad iónica durante el proceso de corrosión de la barra de refuerzo. Luego de la fase de carbonatación natural, común a todas las probetas, el valor de ρ medido se encuentra alrededor de 35 kΩ.cm (correspondiente a t=0 en la Fig. 7); valor elevado en comparación a un mortero no carbonatado donde se tiene que la resistividad es del orden de 2,2 kΩ.cm.

Para el ambiente H98, la resistividad de las probetas comienza a disminuir una vez ingresadas al ambiente debido a la hidratación del mortero, requiriendo aproximadamente 60 días hasta alcanzar un valor estable entorno a los 5,5 kΩ.cm. Lo mismo ocurre en el caso de las probetas en el ambiente SH₂O, cuya resistividad se estabiliza entorno a los 15 kΩ.cm también a los 60 días.

En cuanto al ambiente AH₂O se observa una elevada variabilidad de los valores de resistividad en función de los ciclos de inmersión y secado, alternando entre 8 kΩ.cm y 700 kΩ.cm, respectivamente. Para el caso del ambiente LAB también se observa un comportamiento con alta variabilidad, asociándolo a la elevada porosidad del mortero que lo hace muy susceptible a variaciones en las condiciones de temperatura y humedad del ambiente.

Figura 8. Valor promedio y dispersión de disponibilidad de oxígeno para las probetas de mortero en los diferentes ambientes en función del tiempo de exposición.

En la Fig. 8 se presenta la disponibilidad de O₂ en el interior de las probetas de mortero en función del tiempo. Para los ambientes H98 y SH₂O se observa una sostenida disminución de la disponibilidad de O₂ a lo largo del tiempo. El proceso de corrosión requiere la reducción del O₂ disponible en el mortero para generar la reacción de oxidación del Fe, por lo que en estos ambientes la corrosión se vería limitada por la difusión de O₂ a través de la matriz de poros saturada de H₂O.
Para el ambiente LAB el nivel de O₂ medido presenta fluctuaciones a lo largo del tiempo, con una tendencia general a disminuir. Finalmente, en el caso del ambiente AH₂O la disponibilidad de O₂ responde a los ciclos de inmersión y secado, observándose una menor disponibilidad en el caso de la inmersión y viceversa ; no se observa una tendencia general en este caso.

A partir de los gráficos presentados, se observa que los valores de velocidad de corrosión se mantienen elevados para los ambientes SH₂O, AH₂O y H98, más allá de una reducción en la disponibilidad de O₂ a lo largo del tiempo. De esta manera se observa que la disponibilidad de O₂ no es un factor limitante para el proceso de corrosión en mortero carbonatado, coincidiendo con lo propuesto por González et. al¹³. La búsqueda de relaciones entre parámetros electroquímicos como Ecorr y ρ con icorr resulta de interés al momento de realizar mediciones en estructuras reales. La posibilidad de realizar mediciones de Ecorr y ρ sin requerir acceso a la barra de refuerzo simplifica las inspecciones. Sin embargo, a partir de las mediciones realizadas no se comprueba la relación lineal entre icorr y ρ propuesta por Feliu et. al⁷. Tampoco se observa una relación entre icorr y el Ecorr, como la propuesta por Glass et. al para probetas de mortero similares a las de este trabajo pero con 0,4% de Cl⁸. En la Fig. 9a se presenta un gráfico de icorr vs Ecorr, utilizando los valores de icorr correspondientes sólo al estado activo¹²; no se observa la relación lineal propuesta por Glass et. al para ninguno de los ambientes. En la Fig. 9b se presenta un gráfico icorr vs ρ y tampoco se puede establecer una relación entre ambos parámetros.

Figura 9. Relación entre (a) densidad de corriente de corrosión (icorr) vs potencial de corrosión (Ecorr), y (b) icorr vs resistividad del mortero (ρ) para los diferentes ambientes y con datos de Glass et. al⁸. Rangos para Ecorr según ASTM C876, y para icorr y ρ siguiendo a McCarter et. al¹².

Conclusiones

Los resultados muestran que las dos condiciones más agresivas desde el punto de vista de la corrosión son: ciclos de inmersión-secado y exposición a un ambiente con humedad relativa del 98%. A su vez, los valores de resistividad de la matriz de mortero carbonatado son mayores a los de un mortero sin carbonatar. Por otro lado, la disponibilidad de oxígeno, medida a partir de iO₂, no pareciera ser un factor limitante para el proceso de corrosión. No se encontraron relaciones entre Ecorr y ρ con icorr, por lo que la medición directa de la densidad de corriente de corrosión sigue siendo el parámetro que mejor representa el estado de la barra de refuerzo desde el punto de vista de la corrosión.

Agradecimientos

Se agradece el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica a través del proyecto PICT 2016-0082.

Referencias

1G. S. Duffó y S. B. Farina, “La corrosión de estructuras de hormigón armado. Principios básicos, monitoreo y prevención”, Editorial académica española.2L. Bertolini, B. Elsener, P. Pedeferri y R. Polder, “Corrosion of steel in concrete. Prevention, diagnosis, repair”, Wiley-VCH.

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4Duffó, G. S., Gómez, D. E., Vázquez, D. R. (2018). Revisiting the Effect of the Corrosion Potential, the Matrix Resistivity and the Oxygen Availability on the Corrosion Rate of Steel Bars Embedded in Mortar, Journal of Scientific and Engineering Research, 2018, 5(9):221-232.

5Moreno, M., Morris, W., Alvarez, M. G., & Duffó, G. S. (2004). Corrosion of reinforcing steel in simulated concrete pore solutions. Corrosion Science, 46(11), 2681–2699.

6Stefanoni, M., Angst, U., & Elsener, B. (2018). Corrosion rate of carbon steel in carbonated concrete – A critical review. Cement and Concrete Research, 103(June), 35–48. https://doi.org/10.1016/j.cemconres.2017.10.007

7S. Feliu, J.A. Gonzalez, S. Feliu, C. Andrade, Relationship between conductivity of concrete and corrosion of reinforcing bars, Br. Corros. J. 24 (3) (1989) 195–198.

8K. Glass, C.L. Page, N.R. Short, Factors affecting the corrosion rate of steel in carbonated mortars, Corros. Sci. 32 (1991) 1283–1294.

9Andrade, C., & Buják, R. (2013). Effects of some mineral additions to Portland cement on reinforcement corrosion. Cement and Concrete Research, 53, 59-67.

10BS EN 206:2013+A1:2016. Concrete. Specification, performance, production and conformity. European Standard.

11ASTM C876-91(1999). Standard Test Method for Half-Cell Potentials Of Uncoated Reinforcing Steel In Concrete.

12McCarter, W.J., Vennesland, Ø. (2004). Sensor systems for use in reinforced concrete structures. Constr. Build. Mater., 18: 351-358.

13J. A. Gonzalez, S. Algaba y C. Andrade (1980). “Corrosion of reinforcing bars in carbonated concrete”. Dr. Corros. J., 1980, Vol. 15, No. 3.