Fallas en represas
La Asociación de Funcionarios Estatales de Seguridad de Represas de los Estados Unidos (ASDSO) ha emitido una advertencia contundente: el país no puede regresar a los niveles de riesgo de la década de 1970, cuando múltiples colapsos estructurales provocaron la muerte de más de 500 personas.
Aunque las políticas de seguridad han reducido considerablemente los riesgos en los últimos 40 años, la ASDSO afirma que se requiere un compromiso sostenido y coordinado, especialmente de quienes toman decisiones de largo plazo en materia de política pública y financiamiento.
Veinticuatro agencias federales de Estados Unidos comparten la responsabilidad sobre más de 90.000 represas en todo el país. Entre ellas, los Departamentos de Comercio, Defensa, Energía, Agricultura e Interior, así como los Cuerpos de Ingenieros del Ejército y las Administraciones Federales de Energía, quienes coordinan programas de inspección, regulación y mantenimiento.
La directora ejecutiva de ASDSO, Lorie Spragens, destacó que “sin un compromiso constante de las comunidades de ingeniería y ciencia que supervisan estas estructuras, y sin decisiones políticas y financieras responsables, se pone en riesgo la salud y el bienestar de la población”.
Spragens recordó que la respuesta a las tragedias de los años setenta y ochenta fue un salto cualitativo en liderazgo, financiamiento y capacidad técnica, avances que hoy no deben ponerse en riesgo. “Hemos reducido significativamente la probabilidad de fallas en represas, pero debemos mantenernos en mejora continua: las represas envejecen y las poblaciones aguas abajo siguen creciendo”, señaló.
El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. continúa ejecutando inspecciones periódicas en todo el país. En el caso de la represa Branched Oak, en Nebraska, un equipo multidisciplinario de ingenieros geotécnicos, estructurales e hidrológicos evaluó la infraestructura, buscando fisuras, erosiones activas o deterioros en el hormigón. Posteriormente se realizó un análisis de modos de falla potenciales, centrado en riesgos de sobrevertido, erosión del aliviadero y filtraciones concentradas a través del conducto de salida.
“Buscamos anticipar cualquier mecanismo que pudiera originar una liberación no intencionada de agua”, explicó el ingeniero Matthew Borys, responsable de seguridad de represas en el Distrito de Omaha. La Branched Oak, construida en 1967, forma parte de un sistema de diez represas del valle del río Salt que protege a la ciudad de Lincoln frente a inundaciones.
Cada 31 de mayo, Estados Unidos conmemora el Día de Concientización sobre la Seguridad de Represas, recordando que ninguna estructura está exenta de riesgo. La ingeniera Kate Brandner, jefa del Programa de Seguridad de Represas del Distrito de Louisville, subrayó que la prioridad es la seguridad pública, aplicando un enfoque basado en riesgo que considera eventos externos como inundaciones o terremotos y evalúa las posibles consecuencias de una falla.
El Distrito de Louisville administra 17 represas de control de crecidas en Kentucky, Indiana y Ohio, que desde su construcción han evitado daños por más de 3.900 millones de dólares. También opera nueve esclusas y represas de navegación sobre los ríos Ohio y Green.
Durante febrero de 2025, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército realizó en Denver, Colorado, ejercicios de simulación de inundaciones catastróficas, involucrando a agencias locales, estatales y federales. Las prácticas pusieron a prueba los planes de emergencia y comunicación para proteger a más de 2,8 millones de habitantes del área metropolitana de Denver.
“La planificación y los ejercicios extremos de respuesta ante inundaciones son herramientas vitales de seguridad”, afirmó la ingeniera Katie Seefus, responsable de gestión hídrica de los proyectos Tri-Lakes. “Permiten fortalecer relaciones entre organismos, validar protocolos y mejorar la comprensión de los roles de cada actor ante una emergencia real.”
El llamado de la ASDSO y de los Cuerpos de Ingenieros estadounidenses es claro: la seguridad de las represas depende tanto del mantenimiento técnico como del compromiso institucional y científico. Ante el envejecimiento de las infraestructuras y el aumento de los eventos hidrometeorológicos extremos, es imprescindible sostener políticas públicas, financiamiento estable y liderazgo técnico que garanticen la seguridad de las comunidades y la resiliencia de los sistemas hidráulicos.
Autora: Carrie Ann.
Traducción técnica y redacción: AIE.
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