Renovar para investigar

La modernización de edificios existentes se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la ingeniería estructural contemporánea, especialmente en aquellas instalaciones científicas y tecnológicas las cuales requieren importantes niveles de flexibilidad y una garantida continuidad operativa.

Un reciente artículo publicado en Structure Magazine expone un caso ejemplar de este tipo de intervenciones, donde el uso estratégico del acero permitió transformar un edificio de investigación de hormigón armado sin interrumpir su funcionamiento.

El trabajo, titulado “Renovating Existing Buildings for Modern Research” y firmado por el ingeniero estructural Timothy Schuster, PE, fue publicado en la edición de enero de 2026 de la revista y describe la renovación integral de un edificio de 23 niveles construido en la década de 1990, originalmente concebido con los criterios funcionales de su época.

El edificio intervenido presentaba losas planas de hormigón armado con conductos y montantes ubicados en posiciones que, décadas atrás, resultaban eficientes, pero hoy limitaban severamente la reorganización de laboratorios modernos. La necesidad de reubicar núcleos mecánicos, sanitarios y eléctricos obligó a realizar nuevas perforaciones en las losas existentes, generando pérdidas de capacidad al punzonado y exigencias estructurales no contempladas en el diseño original.

A diferencia de una estructura nueva de acero, la edificación existente carecía de flexibilidad para absorber estos cambios sin una intervención profunda. Además, el proyecto debía ejecutarse manteniendo operativas las instalaciones y con ocupantes presentes, lo cual restringía los tiempos y métodos constructivos.

Según detalla el artículo, el equipo de ingeniería estructural desarrolló modelos de elementos finitos para comparar el comportamiento de la estructura original respecto de la estructura modificada, incorporando las nuevas aberturas. Este análisis permitió identificar zonas críticas de sobreesfuerzo y evaluar distintas estrategias de refuerzo, entre ellas el uso de hormigón adicional, refuerzos con FRP (polímeros reforzados con fibra) y soluciones en acero.

Si bien el FRP ofrecía ventajas por su bajo peso y mínima invasión, en muchos sectores no resultaba suficiente frente a los incrementos de demanda estructural. El refuerzo con hormigón, por su parte, implicaba altos niveles de demolición, importantes perforaciones y un fuerte impacto sobre la actividad del edificio.

La alternativa finalmente adoptada combinó vigas de acero para enmarcar las nuevas aberturas con encamisados metálicos en columnas existentes, permitiendo transferir cargas directamente a los elementos verticales sin sobreexigir las losas. Esta solución redujo la necesidad de refuerzos adicionales, facilitó la coordinación con las instalaciones MEP y brindó una gran capacidad de adaptación frente a las condiciones imprevistas descubiertas durante la obra.

El uso de camisas de acero permitió resolver el punzonado mediante capiteles metálicos y minimizar interferencias con las armaduras existentes, previamente localizadas mediante escaneos no destructivos. La fabricación a medida de los elementos metálicos resultó un factor clave para garantizar precisión y velocidad de montaje.

El caso presentado en Structure Magazine demuestra que la ingeniería estructural en edificios existentes requiere no solo capacidad técnica, sino también una fuerte vocación de coordinación interdisciplinaria y adaptación a condiciones reales. El empleo inteligente del acero se consolidó como una herramienta fundamental para lograr soluciones eficientes, reversibles y compatibles con edificios en uso.

Este tipo de experiencias resulta especialmente relevante para el contexto regional, donde gran parte del parque edilicio de uso intensivo demanda procesos de actualización funcional y tecnológica sin posibilidad de demolición o reemplazo total.

Fuente original: Schuster, T. (2026). Renovating Existing Buildings for Modern Research. Structure Magazine, edición enero 2026.