Ocean Pavilion
Con una inversión de 170 millones de dólares y cinco años de obras, el Seattle Aquarium inauguró el Ocean Pavilion, una pieza clave de ingeniería estructural en la revitalización del frente marítimo de la ciudad. El nuevo pabellón alberga a más de 3.500 especies y presenta un imponente hábitat viviente.
Tras cinco años de obra, el Seattle Aquarium inauguró su Ocean Pavilion, un nuevo edificio de 4.645 m² y 170 millones de dólares que se integra como pieza clave en la transformación del frente marítimo de la ciudad. Su apertura coincide con un proceso de revitalización urbana más amplio, responsable de conectar emblemas como Pike Place Market con el mar y articular un corredor peatonal frente a los históricos muelles 59 y 60, donde se emplaza la nueva estructura.
El pabellón forma parte de un complejo sistema de intervenciones simultáneas —incluidos el Overlook Walk y el Main Corridor— que obligó a equipos de proyecto y construcción a una coordinación inusual, atravesada incluso por el tránsito de cruceros que, durante una temporada completa, debieron circular a través del propio sitio de obra.
El Ocean Pavilion alberga 19 exhibiciones y más de 3.500 animales y plantas, con un punto focal imponente: The Reef, un hábitat viviente de 1.370.318 litros visibles desde cinco perspectivas distintas. Parte de las operaciones internas del acuario también quedan a la vista, permitiendo que el público comprenda la complejidad de gestionar un edificio que funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, con sistemas de soporte vital que nunca pueden detenerse.
Para sus diseñadores, entre ellos LMN Architects como arquitectos principales y Thinc Design a cargo de las exhibiciones, la visibilidad y la interacción son pilares centrales en la experiencia del visitante y en la narrativa del vínculo entre el entorno urbano y el ecosistema marino.
La preparación del Ocean Pavilion implicó un esfuerzo de conservación notable. El equipo de cuidado animal trabajó durante dos años para adaptar las especies a su nuevo hábitat, mientras que la adecuación del agua bombeada desde el Puget Sound demandó ocho días de tratamiento continuo, incluyendo la inoculación de bacterias beneficiosas cultivadas en más de 500.000 “bio balls”. El edificio apunta a certificaciones LEED Gold y Zero Carbon, reforzando el compromiso del acuario con la sostenibilidad y la gestión ambiental responsable.
Desde el punto de vista constructivo, la obra fue un ejemplo de coordinación extrema. Un hito técnico destacado fue el vaciado continuo de hormigón para el tanque principal y la galería inicial, realizado en una única operación de 24 horas para asegurar uniformidad estructural. Esta precisión se replicó en los espacios de soporte, donde los sistemas de vida marina demandaron instalaciones altamente especializadas, incluyendo luminarias resistentes a ambientes químicos y a niebla salina, diseñadas para funcionar de manera confiable en condiciones exigentes.
La iluminación, controlada mediante un sistema integral que unifica luminotecnia, HVAC y equipamiento audiovisual, adquiere un carácter casi teatral. Además de brindar condiciones adecuadas para cada especie y ambiente, subraya la transición entre tierra y agua, reforzando la intención del diseño arquitectónico y museográfico.
El Ocean Pavilion no solo amplía la capacidad del acuario, sino que redefine la relación de Seattle con su costa. Combina ingeniería, arquitectura, ciencia y narrativa ambiental en un espacio que se integra con la ciudad y, al mismo tiempo, revela la magnitud técnica que requiere sostener un ecosistema vivo dentro del tejido urbano.



























