Rumbo al carbono cero

El programa Structural Engineers 2050 Commitment (SE 2050), liderado por el Structural Engineering Institute de la ASCE, impulsa una transformación en la disciplina estructural con un objetivo contundente: alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. Se adhieren más de 130 empresas.

El programa Structural Engineers 2050 Commitment (SE 2050), impulsado por el Structural Engineering Institute (SEI) de la American Society of Civil Engineers (ASCE), se ha consolidado como el principal movimiento global de acción climática dentro de la ingeniería estructural, con un objetivo tan claro como ambicioso: alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050.

Durante años, los ingenieros estructurales quedaron al margen de las conversaciones sobre sustentabilidad, pero la creación del Carbon Leadership Forum (CLF) y su enfoque en el concepto de “carbono incorporado” cambió definitivamente el panorama.

“A medida que mejoramos la eficiencia energética de los edificios, las emisiones asociadas a la fabricación de materiales como el acero y el cemento se vuelven aún más relevantes”, explica Luke Lombardi, co-presidente del SE 2050. En respuesta a este desafío, un grupo de voluntarios formó SE 2050 en el año 2019 con la meta de alcanzar estructuras con cero carbono incorporado hacia mediados de siglo, y con una misión inmediata: empoderar a los ingenieros para actuar hoy.

Según Lauren Wingo, co-presidenta del programa y especialista en sostenibilidad de la firma Arup, más de 130 empresas adherentes presentan cada año sus Planes de Acción de Carbono Incorporado, generando la base de datos más completa de los Estados Unidos sobre emisiones estructurales. Estas compañías educan a sus equipos, miden impactos, establecen metas de reducción y promueven la importancia de abordar el carbono incorporado desde la ingeniería. Gracias a esta información, la industria ha avanzado hacia una comprensión más profunda de las emisiones embebidas y de las estrategias para un diseño estructural de menor impacto.

El SE 2050 colabora activamente con otras iniciativas, como AIA 2030 y MEP 2040, en proyectos conjuntos como el ECHO Project, que busca unificar criterios de medición y recopilación de datos. Además, el SEI trabaja en la creación de un pre-estándar para cuantificar el carbono incorporado, un paso clave hacia la generación de indicadores y comparativas estructurales.

Para Lombardi, la eficiencia material es el nuevo eje de acción climática: “Si la eficiencia energética fue la clave para reducir emisiones operativas, la eficiencia material será el eje para reducir las emisiones incorporadas”. Entre las estrategias más efectivas se destacan la reutilización adaptativa de estructuras existentes, la reducción de luces estructurales, el uso de materiales naturales y la reutilización de componentes metálicos, soluciones disponibles y sin necesidad de nuevos desarrollos tecnológicos.

Estas medidas, advierte, requieren una colaboración más estrecha entre arquitectos e ingenieros. “El futuro del diseño sustentable es interdisciplinario. Necesitamos arquitectos que lleguen a la mesa de trabajo con la camiseta puesta por el carbono”, bromea Lombardi, subrayando que el cambio cultural será tan importante como las soluciones técnicas.

La rehabilitación de edificios existentes puede reducir entre un 50 y un 75 % del carbono incorporado frente a una construcción nueva. Algunas firmas signatarias, como KL&A Engineers and Builders, ya aplican estrategias de deconstrucción y reutilización del acero estructural en nuevos proyectos, promoviendo la economía circular dentro del sector. Estas prácticas se ven reforzadas por políticas públicas y guías como las Circular Design and Construction Guidelines de la ciudad de Nueva York, que fomentan talleres de diseño circular con todos los actores del proyecto desde su etapa inicial.

El reciente North American Structural Engineering Sustainability Symposium, organizado por el SEI, marcó un punto de inflexión cultural en la disciplina. “Durante años fue difícil hablar de cambio climático dentro de la ingeniería estructural. Hoy vemos un cambio de paradigma”, afirma Lombardi.

El llamado a la acción provino de Kate Simonen, presidenta del CLF, quien instó a cada profesional a definir su propio impacto frente al carbono incorporado.

El compromiso SE 2050 demuestra que la ingeniería estructural no solo tiene un rol técnico, sino también ético y social en la transición hacia un entorno construido sostenible. La invitación es clara: arquitectos e ingenieros deben caminar juntos en la senda hacia el carbono cero. Porque, como concluyen sus líderes, avanzamos más lejos y más rápido cuando lo hacemos juntos.

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Fuente: Vincent Martínez, publicado originalmente en ARCHITECT Magazine.