Parque estructural
El desarrollo del 8th Street Gateway Park en Bentonville combina infraestructura recreativa y resolución estructural avanzada mediante pasarelas elevadas, puentes de gran luz y sistemas de acero y hormigón. El proyecto destaca por la optimización de obras estructurales e interacción con el paisaje.
El proyecto 8th Street Gateway Park en Bentonville, Arkansas, Estados Unidos, representa una intervención de escala territorial donde la ingeniería estructural desempeña un rol central en la articulación entre infraestructura, paisaje y uso público.
Concebido como nodo del sistema de senderos urbanos y pieza clave de una red de más de 40 km, el parque se estructura en tres sectores —East Park, West Park y Park Core— vinculados por el Gateway Ring, un recorrido elevado de aproximadamente un kilómetro capaz de combinar tramos a nivel con estructuras elevadas y puentes de gran luz.
Desde el punto de vista estructural, el sistema integra pasarelas elevadas, boardwalks de hormigón prefabricado, estructuras metálicas livianas y puentes reticulados. En el sector este, las pasarelas peatonales se resuelven mediante losas prefabricadas alveolares con capa de compresión de 10 cm, apoyadas sobre vigas y sistemas de soporte que varían según la topografía.
Algunos tramos funcionan como vigas simplemente apoyadas de una sola luz, mientras que otros incorporan sistemas continuos de dos a cuatro tramos, con vigas intermedias ejecutadas in situ y apoyos sobre pedestales de hormigón de baja profundidad, optimizados para minimizar la interferencia con el terreno natural y permitir el escurrimiento superficial.
Las estructuras elevadas principales incluyen dos puentes reticulados que atraviesan la traza de la 8th Street, con luces del orden de los 34 m. Estos puentes se apoyan sobre estribos de hormigón armado y pilas compuestas por columnas inclinadas, fundadas sobre pilotes perforados de aproximadamente 90 cm de diámetro, vinculados mediante cabezales.
La superestructura se compone de vigas principales de acero con sección de alas anchas, vinculadas mediante conectores de corte a losas de hormigón de aproximadamente 15 cm, configurando un sistema compuesto. La estabilidad lateral se resuelve mediante conexiones de momento a columnas tubulares circulares, garantizando rigidez frente a cargas de viento y acciones dinámicas.
El diseño se desarrolló conforme a las especificaciones AASHTO LRFD para puentes peatonales, adoptando cargas de uso de aproximadamente 4,3 kN/m², además de contemplar la circulación eventual de vehículos de mantenimiento de hasta 45 kN. Se incorporaron verificaciones dinámicas específicas para controlar vibraciones inducidas por peatones, asegurando frecuencias naturales compatibles con criterios de confort.
Uno de los desafíos principales del proyecto fue la definición del sistema estructural de los tramos elevados del Gateway Ring, donde la intención arquitectónica proponía una disposición alternada de columnas que generaba excentricidades y requería la incorporación de elementos diagonales y vigas transversales para garantizar estabilidad lateral. Esta solución inicial, si bien viable, resultaba ineficiente en términos de peso y costo. A partir de un proceso de optimización, se adoptó un esquema basado en vigas principales de alas anchas combinadas con marcos rígidos transversales, reduciendo el tonelaje de acero y simplificando la ejecución sin comprometer la expresividad formal.
El uso de acero patinable fue una decisión clave para mejorar la durabilidad y reducir costos de mantenimiento asociados a sistemas de protección anticorrosiva. Sin embargo, la imposibilidad de utilizar perfiles tubulares circulares en este material obligó a combinar elementos expuestos de acero patinable con columnas tubulares pintadas, resolviendo cuidadosamente las interfaces para evitar corrosión galvánica mediante recubrimientos específicos en las superficies de contacto.
Las conexiones estructurales se resolvieron mayoritariamente mediante uniones abulonadas de tipo estructural, utilizando pernos de alta resistencia. En particular, las uniones entre vigas y columnas incorporan placas de extremo y placas de ala diseñadas para transmitir momentos, mientras que los empalmes en obra permiten el transporte de elementos en longitudes compatibles con la logística disponible.
El control de deformaciones y dilataciones térmicas fue otro aspecto determinante. Se dispusieron juntas de expansión aproximadamente cada 25 m en las pasarelas elevadas, junto con conexiones deslizantes en apoyos intermedios, permitiendo absorber movimientos longitudinales sin inducir esfuerzos adicionales. En los puentes, se incorporaron dispositivos de dilatación en los extremos y detalles de apoyo que contemplan desplazamientos relativos.
En el West Park, las estructuras de hormigón armado cumplen funciones de contención y soporte de cargas de relleno de hasta 60 cm de espesor, además de sobrecargas de uso asociadas a terrazas peatonales. Los muros de contención presentan geometrías variables y alturas de hasta 4,50 m, resolviendo además la transición entre niveles y conformando recorridos de acceso. Las fundaciones y losas fueron diseñadas para trabajar en conjunto con el terreno, optimizando secciones y reduciendo excavaciones.


El Park Core incorpora un pabellón de aproximadamente 375 m² resuelto con estructura metálica de perfiles laminados en caliente y cerramientos livianos. La estabilidad lateral se garantiza mediante pórticos arriostrados en sectores secundarios, mientras que en las áreas públicas se prioriza la limpieza espacial mediante columnas en voladizo que transfieren cargas a vigas principales. Este sector presenta además muros de contención revestidos con mampostería de geometría irregular, integrando criterios estructurales con decisiones paisajísticas.
El proceso de diseño se caracterizó por una fuerte interacción entre ingeniería, arquitectura y construcción, con revisiones de valor que permitieron ajustar soluciones estructurales a restricciones presupuestarias sin perder calidad espacial. El resultado es un sistema estructural eficiente, adaptable y coherente con el entorno, donde la infraestructura no solo resuelve requerimientos funcionales, sino que se convierte en un elemento activo en la experiencia del usuario y en la integración con el paisaje.
Fuente: revista Structure, abril de 2026.






























