Dejemos flotar la ciudad
Frente al aumento del nivel del mar y la escasez de suelo urbano, investigadores de The Hong Kong Polytechnic University desarrollan S²FS², un innovador sistema híbrido de estructuras flotantes que combina sostenibilidad, adaptabilidad y una importante eficiencia económica.
El aumento del nivel del mar, impulsado por el cambio climático, representa hoy una amenaza irreversible para las ciudades costeras del mundo. Frente a este desafío, un equipo de investigación de The Hong Kong Polytechnic University, liderado por el profesor Xiao Lin Zhao, especialista en infraestructura civil, ha desarrollado una innovadora propuesta de estructura flotante híbrida, concebida como una solución sostenible, adaptable y económicamente viable para el desarrollo urbano del futuro.
Las estructuras flotantes —plataformas diseñadas para descansar sobre cuerpos de agua y sostener diversos usos, desde viviendas hasta espacios recreativos— han dejado de ser una visión futurista para convertirse en una respuesta concreta a los desafíos urbanos contemporáneos: la escasez de suelo, el aumento del nivel del mar y la necesidad de infraestructuras resilientes al clima. Ejemplos de su aplicación ya pueden verse en Japón, Singapur, los Países Bajos y otras regiones, donde su flexibilidad y bajo impacto ambiental ofrecen una alternativa real a la tradicional (y costosa) recuperación de tierras.
En el caso de Hong Kong, donde la densidad urbana y la falta de espacio son históricamente críticas, las estructuras flotantes representan una oportunidad estratégica. Con una proyección de déficit de 3.000 hectáreas en los próximos 30 años y una costa vulnerable al ascenso del mar, la ciudad necesita soluciones innovadoras y sostenibles. Así nace el proyecto Sustainable and Smart Floating Structure Solution (S²FS²), una iniciativa conjunta entre PolyU, la University of Queensland (Australia) y la consultora holandesa Blue21.
El modelo S²FS² combina la recuperación de tierras tradicional con plataformas flotantes avanzadas para crear espacios urbanos híbridos, adaptativos y resistentes. Estas plataformas, fabricadas con materiales livianos, durables y ecológicos, permiten reducir los tiempos de construcción, minimizar el impacto ambiental, ofrecer flexibilidad de uso y resistir tanto la actividad sísmica como los efectos de las inundaciones y el aumento del nivel del mar.
Entre sus ventajas, el sistema permite aprovechar los espacios interiores de los pontones para usos industriales, logísticos o de estacionamiento, liberando suelo en tierra firme para viviendas y equipamientos. Además, las estructuras flotantes pueden reubicarse, operar como centros de emergencia o incluso servir de refugio ante desastres naturales.
No obstante, la implementación de S²FS² requiere superar desafíos técnicos y materiales. El ambiente marino de Hong Kong demanda componentes altamente resistentes a la corrosión y la fatiga, como los polímeros reforzados con fibra o el hormigón de ultra alto desempeño, además de nuevos sistemas de conexión capaces de soportar cargas dinámicas por oleaje y viento. Tecnologías como la impresión 3D, la construcción automatizada y el uso de BIM se perfilan como herramientas esenciales para su ejecución precisa y eficiente.
Desde la perspectiva económica, los beneficios también son significativos: un análisis preliminar del proyecto de isla artificial Kau Yi Chau estimó que una combinación de 75 % de recuperación de tierra y 25 % de estructuras flotantes podría reducir los costos totales en un 16,5 %, equivalentes a unos 27 mil millones de dólares de Hong Kong en un desarrollo de 1.000 hectáreas.
El impulso hacia esta nueva forma de urbanismo acuático se consolidó en la 4ª Conferencia Internacional sobre Soluciones Flotantes (WCFS 2024), presidida por el propio Prof. Zhao, donde se reafirmó el papel estratégico de las tecnologías flotantes en el desarrollo sostenible de los océanos y la economía azul.
Con S²FS², Hong Kong se posiciona como un laboratorio global para el urbanismo flotante, demostrando que la ingeniería puede ofrecer respuestas creativas, resilientes y ecológicas ante uno de los mayores desafíos del siglo XXI: hacer flotar el futuro de nuestras ciudades.













