Amortiguador protector

Taipei 101, el rascacielos más alto de la isla de Taiwán, cuenta con un amortiguador de masa sintonizada de 660 toneladas, avanzados sistemas estructurales y una cimentación profunda con 380 pilotes. El edificio acota hasta un 40 % el balanceo durante sismos y huracanes.

El pasado 3 de abril de 2024, Taiwán fue sacudido por el terremoto más potente en los últimos 25 años, de magnitud 7,4 Mw, que provocó destrucción generalizada, pérdidas de vidas, daños en más de cien edificios, deslizamientos de tierra y licuefacción del terreno. Sin embargo, las imágenes de video muestran que Taipei 101, el rascacielos más alto de Taiwán, prácticamente no se movió durante el evento, gracias en gran parte al ingenioso diseño de su amortiguador de masa sintonizada, instalado entre los pisos 87 y 92.

Con 101 pisos y una altura total de 508 metros, Taipei 101 fue construido entre 1999 y 2004 y ostentó el título de edificio más alto del mundo hasta el año 2009. Dado que la región permanece sujeta a terremotos y huracanes frecuentes, el diseño del edificio incorporó sistemas estructurales avanzados para resistir estas cargas extremas. Entre ellos se destacan los trusses de refuerzo tipo outrigger, que conectan el núcleo central con las columnas externas, aumentando significativamente la rigidez de la torre.

El amortiguador de masa sintonizada consiste en un pendulillo de 660 toneladas métricas, construido totalmente en acero, capaz de contrarrestar fuerzas externas al balancearse lateralmente hasta 1,5 metros. Está compuesto por 41 placas de acero soldadas entre sí para formar la esfera dorada del amortiguador, que cuelga desde el piso 92 mediante cables de 42 metros de longitud y 3,5 pulgadas de espesor. Un anillo amortiguador limita su desplazamiento horizontal a un máximo de aproximadamente 1,50 metros, reduciendo el balanceo del edificio hasta un 40 % durante excitaciones externas.

Además, la resiliencia sísmica de Taipei 101 se ve reforzada por su diseño de cimentación, compuesto por 380 pilotes que alcanzan hasta 30 metros de profundidad, garantizando estabilidad incluso en suelos propensos a licuefacción. La combinación de estos sistemas permite que el edificio soporte terremotos de gran magnitud y huracanes severos, como se ha demostrado en eventos previos, incluyendo un huracán categoría 5 en 2015 y un terremoto de 6,8 Mw.

El desempeño de Taipei 101 durante este último terremoto confirma la eficacia de los sistemas de amortiguación y refuerzo estructural, consolidando al edificio como un ejemplo internacional de ingeniería avanzada aplicada a rascacielos en zonas sísmicas.