Ingeniería submarina

El Túnel Fehmarnbelt es una joya de la ingeniería civil contemporánea: se trata del túnel sumergido combinado más largo del mundo, con aproximadamente 17,6 km de longitud. Será una doble vía, con dos carriles de carretera y dos vías ferroviarias electrificadas, además de una galería de servicio.

La construcción de esta obra no es por excavación tradicional, sino por inmersión de segmentos prefabricados. Se fabricaron 89 módulos: 79 estándar, cada uno de 217 m de largo, 42 m de ancho y más de 73.000 toneladas; y 10 módulos especiales de 39 m de largo, 46,50 m de ancho y 13,50 m de altura. Todo ello fue ensamblado con una precisión de apenas 15 mm.

Para el desarrollo de las tareas, los segmentos se sellan, se instalan tanques de lastre, se remolcan flotando hasta la zanja submarina —picada sobre el lecho a unos 12 m de profundidad—, y allí se sumergen y ensamblan mediante un sistema controlado milimétricamente, con grúas, cámaras submarinas y equipos GPS.

Una vez finalizado, el túnel reducirá drásticamente los tiempos: el cruce de Rødbyhavn (Dinamarca) a Puttgarden (Alemania) pasará de 45 minutos en ferry a apenas 10 minutos en auto o 7 minutos en tren. El viaje entre Copenhague y Hamburgo se acortará de unas 4,5 horas a alrededor de 3 horas. Esto representa una transformación en la logística, el turismo y el comercio, además de alinearse con los objetivos de sostenibilidad de la Unión Europea.

El presupuesto estimado supera los 8 mil millones de dólares, lo que lo convierte en la mayor inversión vial en la historia de Dinamarca. La Unión Europea participa con subvenciones entre €600 y €1.200 millones.

El acuerdo para su construcción fue firmado en el año 2008, aunque enfrentó disputas legales y objeciones ambientales. En 2020, el tribunal federal alemán levantó los bloqueos, y las obras comenzaron oficialmente el 1 de enero de 2021. Además, se implementan medidas de mitigación ecológica como la creación de humedales recreativos, defensas marinas con hábitats, y planes de reforestación como parte de la compensación ambiental.

El túnel se encuentra diseñado para ser altamente seguro: cuenta con carriles de emergencia, resistencia al fuego de, por al menos, 3 horas a 1.350 °C, ventilación natural por efecto pistón complementada con ventiladores mecánicos en caso de tráfico lento o accidentes.

Las vías ferroviarias estarán electrificadas con un sistema de 25 kV 50 Hz, compatible con el sistema danés; mientras que la transición al sistema alemán 15 kV 16,7 Hz se realizará antes del portal Puttgarden. La velocidad máxima para trenes será de 200 km/h y para vehículos 110 km/h.

Se espera que el túnel abra nuevas oportunidades económicas en regiones rezagadas como Lolland, atrayendo inversiones, empleo y desarrollo local. Cuando se encuentre en operación a mediados de 2029, se estima que podría recibir diariamente más de 100 trenes y hasta 12.000 automóviles, recuperando la inversión con peajes a lo largo de unas cuatro décadas.

El túnel Fehmarnbelt simboliza la capacidad de la ingeniería estructural moderna para redefinir la movilidad continental, transformando geografías, reduciendo distancias y promoviendo un modelo de transporte más eficiente y sostenible en Europa.