Complejo escolar

El nuevo complejo escolar Simone Veil, recientemente finalizado en Tremblay-en-France, al norte del área metropolitana de París, se ha convertido en una referencia contemporánea sobre cómo la ingeniería puede redefinir los espacios educativos desde una mirada ambiental y social.

Diseñado por el Estudio Gaëtan Le Penhuel Architectes & Associés, el proyecto fue distinguido en noviembre pasado con la Équerre d’Argent 2025, uno de los premios más relevantes de la arquitectura francesa, por su enfoque innovador y su compromiso explícito frente a la emergencia climática.

Lejos de reproducir modelos estandarizados, el edificio propone una reinterpretación del concepto tradicional de “casa-escuela”, entendida como un conjunto de espacios habitables, flexibles y compartidos. El programa incluye ocho aulas, salas polivalentes, comedor escolar, áreas administrativas y una vivienda para el cuidador. Como rasgo singular, la cubierta alberga una cancha deportiva de uso compartido con asociaciones barriales, integrando la escuela a la vida comunitaria más allá del horario lectivo.

La propuesta surge a partir de una redefinición del esquema funcional solicitado por la ciudad, que buscó reemplazar el clásico “centro de ocio” por aulas ampliadas y áreas comunes de mayor calidad espacial. De este modo, todos los sectores del edificio son utilizados tanto por alumnos de nivel inicial como primario, manteniendo prácticamente la misma superficie construida, pero logrando espacios más confortables, modulables y generosos.

La organización espacial se estructura a partir de dos ejes principales. El primero es un gran vestíbulo longitudinal orientado norte-sur que atraviesa el edificio hasta el patio exterior. Más que un simple espacio de circulación, funciona como un verdadero ámbito de encuentro, aprendizaje e intercambio, enriquecido por una serie de alcobas que permiten múltiples formas de apropiación pedagógica.

El segundo eje, dispuesto este-oeste, organiza las aulas a lo largo de una “calle interior”. La misma se fragmenta en dos sectores separados por un gran espacio de juegos cubierto. Cada aula cuenta con un vestíbulo-guardarropa y mobiliario integrado el cual puede ser utilizado tanto con fines didácticos como lúdicos.

En el cruce de ambos ejes se ubica el corazón del edificio: un amplio espacio interior multifuncional capaz de incrementar notablemente las posibilidades de uso. Este ámbito central recibe a los niños en los horarios de ingreso y egreso, complementa las salas polivalentes y de motricidad, y actúa como extensión del patio exterior en días de lluvia, además de albergar exposiciones y eventos escolares.

Desde el punto de vista ambiental y constructivo, el proyecto hace visible su compromiso con la sostenibilidad, una condición especialmente valiosa en un edificio educativo. Las fachadas portantes de piedra provienen de una cantera ubicada a menos de 60 km del sitio, aportando elevada inercia térmica y una fuerte expresividad volumétrica.

La estructura principal es de madera y se complementa con ladrillos de tierra cruda entre aulas, reforzando el uso de materiales geo- y biosustentables. La disposición de patios garantiza iluminación natural, ventilación cruzada y control higrotérmico en todos los espacios, generando condiciones de confort estables y reduciendo la demanda energética.

La cubierta del sector deportivo incorpora paneles fotovoltaicos que producen más energía de la necesaria para abastecer al edificio, alcanzando estándares BEPOS y cumpliendo con la normativa ambiental RE2020, con una clasificación E4C1. El resto de la cubierta es verde, mejorando el desempeño térmico, permitiendo la retención total del agua de lluvia y ofreciendo visuales de calidad para el entorno urbano. Allí también se desarrolla un espacio dedicado a la biodiversidad, con huertas y áreas de reunión al aire libre responsables de reforzar el vínculo entre educación y naturaleza.

Con una superficie cubierta aproximada de 2.400 m² y más de 2.300 m² de espacios exteriores, y una inversión del orden de los 10 millones de euros bajo criterios HQE, el complejo Simone Veil constituye un ejemplo integral de cómo la ingeniería estructural, la arquitectura y las disciplinas ambientales pueden converger para producir edificios educativos resilientes, energéticamente eficientes y socialmente integrados.

FICHA TÉCNICA:

Obra: Complejo escolar Simone Veil.
Cliente: Ciudad de Tremblay, Francia.
Arquitectura: Gaëtan Le Penhuel Architectes & Associés.
Equipo de proyecto: Warren Lepolard, Ersi Hoxha y Philippe Souaid.
Ingeniería estructural: Batiserf.
Paisajismo: Nebbia.
Ingeniería ambiental y sustentabilidad: Emenda.
Ergonomía: Ergo Zen.