Túneles invisibles
La Ciudad de Buenos Aires avanza en la construcción del Ramal Argerich mediante tecnología pipe jacking, un notable sistema de tunelería que permite ejecutar conductos hidráulicos sin afectar la superficie. La obra suma soluciones estructurales de alta precisión para optimizar el drenaje pluvial.
La ingeniería subterránea vuelve a demostrar su capacidad para resolver problemas urbanos complejos mediante la ejecución del nuevo Ramal Argerich, una obra hidráulica estratégica destinada a mejorar el drenaje pluvial en los barrios porteños de Monte Castro, Villa Santa Rita y Villa del Parque. Más allá de su impacto sobre la reducción del riesgo de inundaciones, el proyecto se destaca por la aplicación de la tecnología denominada pipe jacking, un sistema constructivo que permite desarrollar túneles de gran longitud minimizando las interferencias con la actividad urbana en superficie.
La obra forma parte del Plan Hidráulico de la Ciudad de Buenos Aires, una iniciativa que desde hace años impulsa la construcción de infraestructura subterránea destinada a incrementar la capacidad de evacuación de excedentes pluviales. En este contexto, el Ramal Argerich sumará cerca de cinco kilómetros de nuevos conductos que trabajarán en conjunto con la red existente para acelerar el escurrimiento de grandes caudales durante eventos meteorológicos intensos.
Desde el punto de vista estructural, la principal singularidad del proyecto radica en el método constructivo elegido. A diferencia de las excavaciones tradicionales a cielo abierto, la tecnología pipe jacking permite ejecutar túneles mediante una tunelera que avanza por debajo de calles, veredas y edificaciones sin necesidad de abrir zanjas continuas en la superficie. El procedimiento se desarrolla a partir de pozos de ataque y recepción estratégicamente ubicados, desde donde se impulsa mecánicamente la máquina excavadora.
A medida que la tunelera perfora el terreno, se instalan de forma simultánea los elementos que conformarán la estructura resistente del conducto. Este proceso permite controlar con precisión la geometría del túnel, garantizar la estabilidad del terreno circundante y reducir significativamente las afectaciones al tránsito y a los servicios urbanos existentes. La técnica resulta especialmente valiosa en áreas densamente urbanizadas, donde la ejecución convencional implicaría importantes alteraciones sobre la infraestructura superficial.
Una vez completado el avance de la excavación y el montaje de los conductos, se desarrollan las tareas de hormigonado y terminación estructural que aseguran la durabilidad y estanqueidad del sistema hidráulico. La calidad de estas estructuras es determinante, ya que deberán soportar tanto las solicitaciones geotécnicas derivadas de la presión del terreno como las acciones hidráulicas generadas por el paso de grandes volúmenes de agua durante episodios de lluvia intensa.
La construcción de túneles hidráulicos mediante métodos mecanizados representa una evolución significativa dentro de la ingeniería civil contemporánea. Además de optimizar los plazos de ejecución, permite alcanzar elevados estándares de seguridad, precisión y control de calidad, aspectos fundamentales para obras cuya vida útil se proyecta durante varias décadas. Asimismo, la reducción de excavaciones superficiales contribuye a disminuir impactos ambientales, molestias a los vecinos y costos asociados a la reposición de pavimentos e infraestructura urbana.
El Ramal Argerich se integra a una extensa red de obras hidráulicas que la Ciudad viene desarrollando desde 2007 para fortalecer su resiliencia frente a fenómenos climáticos cada vez más exigentes. En este marco, la incorporación de tecnologías evidencia cómo la innovación constructiva y el diseño estructural especializado pueden converger para ofrecer soluciones eficientes, duraderas y compatibles con las demandas de las grandes áreas metropolitanas.
Más allá de su función hidráulica específica, esta obra constituye un ejemplo de la creciente relevancia que adquieren las técnicas de construcción subterránea en el desarrollo de infraestructura urbana. La combinación entre ingeniería geotécnica, diseño estructural y sistemas mecanizados de excavación permite materializar intervenciones complejas con un impacto mínimo sobre la ciudad en funcionamiento, consolidando un modelo de ejecución que probablemente gane protagonismo en futuros proyectos de infraestructura.
Fuente de textos e imágenes: Diario Clarín.




























