Estructura suspendida

El artículo de Jin Chen, el cual forma parte de la edición de junio de la revista Structure, publicada por la National Council of Structural Engineers Associations (NCSEA), el Council of American Structural Engineers (CASE) y el Structural Engineering Institute (SEI), ofrece un emblemático desarrollo en China.

El Hangzhou Century Center, también conocido como “La Puerta de Hangzhou”, es un destacado desarrollo urbano ubicado en el distrito de Xiaoshan, en la ciudad de Hangzhou, China. Situado estratégicamente entre el Centro Internacional de Exposiciones de Hangzhou (al este) y el Pabellón de Entrenamiento del Centro Deportivo Olímpico (al oeste), el proyecto se concibe como un imponente portal de ingreso a la ciudad.

Este icónico complejo está compuesto por dos torres de gran altura, de 310 metros cada una, unidas en su base mediante un puente en arco de acero de 60 metros de luz. En torno a estas torres se despliegan bloques comerciales que conforman un dinámico complejo de usos mixtos, con oficinas, hoteles de lujo y espacios comerciales.

Con una superficie total de construcción cercana a los 526.000 m² —de los cuales 370.000 m² son sobre nivel y 160.000 m² subterráneos—, las torres gemelas de 63 pisos fueron diseñadas para evocar la letra “H”, símbolo representativo de Hangzhou. A partir del piso 21, una estructura suspendida de rejilla de acero conecta ambas torres, creando un amplio espacio público elevado que refuerza tanto la funcionalidad como el impacto visual del conjunto.

Hangzhou se encuentra en una región con actividad sísmica moderada y presión eólica media, por lo que el diseño estructural lateral de las torres está principalmente gobernado por los efectos sísmicos.

El sistema estructural combina componentes distintos pero complementarios, integrados de manera eficiente y robusta. Se aprovechan la rigidez, la masa y la capacidad de amortiguamiento de un núcleo central rígido, en conjunto con un dúctil marco perimetral, optimizando la resistencia a cargas dinámicas de viento y la disipación de la energía sísmica.

Cada torre cuenta con un núcleo central de hormigón armado, que evoluciona desde una forma octogonal alargada en la base hasta una configuración rectangular en el piso 44. Este núcleo absorbe la mayoría de las cargas laterales provocadas por vientos y sismos.

El marco perimetral, compuesto por vigas de hormigón armado y columnas mixtas, ofrece excelente ductilidad sísmica y permite reducir dimensiones. Su proporción y configuración garantizan una distribución eficiente de cargas, funcionando como un segundo sistema de defensa estructural frente a posibles eventos sísmicos.

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