Centro Acuático

Diseñado para los Juegos Olímpicos de 2012, el Centro Acuático de Stratford es uno de los ejemplos más notables de integración entre arquitectura y cálculo estructural contemporáneo. Su cubierta ondulante fue concebida por la arquitecta Zaha Hadid y resuelta por los ingenieros de la firma Arup.

Ubicado en el Queen Elizabeth Olympic Park, en Stratford, el Centro Acuático de Londres fue concebido como una de las sedes principales para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del año 2012. El edificio, proyectado por el estudio de la arquitecta Zaha Hadid y desarrollado estructuralmente por la firma de ingeniería Ove Arup & Partners, alberga dos piscinas olímpicas de 50 metros y una piscina de saltos de 25 metros, con una capacidad que alcanzó los 17.500 espectadores durante los Juegos y que posteriormente fue reducida para su uso público permanente.

El rasgo estructural más distintivo del conjunto es su gran cubierta ondulante, inspirada en el movimiento del agua y concebida como una superficie continua que se eleva sobre el volumen del natatorio.

Desde el punto de vista ingenieril, esta cubierta constituye una estructura de acero de gran luz que alcanza aproximadamente 160 metros de longitud y cerca de 90 metros de ancho, con un peso el cual ronda las 3.000 toneladas. El sistema estructural se basa en una serie de cerchas longitudinales de gran canto que trabajan en conjunto con cerchas transversales y una geometría de doble curvatura, formando arcos parabólicos capaces de absorber los esfuerzos de flexión y optimizar la distribución de cargas.

Una característica particularmente innovadora del sistema estructural radica en la cubierta. La misma se apoya en solo tres puntos principales, lo que permitió liberar el espacio interior y garantizar una visión sin obstáculos para los espectadores durante las competiciones.

Las cerchas principales se disponen en abanico y generan grandes voladizos que cubren el acceso público y las áreas exteriores, mientras que los ensayos en túnel de viento permitieron optimizar la respuesta aerodinámica de la cubierta frente a las cargas eólicas.

Además de su expresividad formal, la solución estructural responde a criterios de eficiencia y legado. Durante los Juegos se añadieron alas temporales de graderías laterales mediante estructuras metálicas desmontables, que posteriormente fueron retiradas para transformar el edificio en un equipamiento público de menor escala.

Esta estrategia permitió que el proyecto mantuviera su carácter icónico sin comprometer su sostenibilidad a largo plazo, consolidándolo como una obra donde arquitectura e ingeniería estructural convergen para resolver simultáneamente grandes luces, exigencias funcionales y legado urbano.