Skybridge de hormigón

Un innovador sistema de conexión mediante pisos-puente de hormigón armado permitió integrar estructuralmente dos torres residenciales de gran altura en Brooklyn, Nueva York. La solución combinó vigas de transferencia, elementos premoldeados pretensados y una cuidadosa secuencia constructiva.

La evolución de los edificios en altura ha impulsado el desarrollo de soluciones estructurales cada vez más sofisticadas. Un ejemplo destacado es One South First, un complejo residencial de 43 pisos ubicado en el sector de Williamsburg, Brooklyn, frente al East River, cuya característica más distintiva es la conexión estructural entre dos torres mediante una serie de pisos elevados que funcionan como un gran puente de hormigón armado.

A diferencia de la mayoría de los edificios conectados mediante skybridges, donde los puentes suelen resolverse con estructuras metálicas independientes, el proyecto fue concebido como un sistema integral de hormigón armado. La conexión entre ambas torres se desarrolla a partir del nivel 27 y se extiende a lo largo de 16 plantas interconectadas, ubicadas aproximadamente a 82 metros sobre el nivel del suelo. Esta configuración permitió preservar corredores visuales hacia el barrio y el río, al tiempo que otorgó al conjunto una singular identidad arquitectónica.

La solución estructural adoptada convirtió a los pisos-puente en verdaderos diafragmas resistentes que colaboran con las torres en la absorción de acciones laterales producidas por el viento. Los ingenieros consideraron explícitamente esta participación en el modelo estructural global, obteniendo una mayor rigidez lateral y reduciendo la demanda sobre los muros resistentes y las fundaciones. Los estudios en túnel de viento confirmaron además una mejora en el confort de los ocupantes respecto de una torre convencional de hormigón armado.

La materialización de los pisos-puente representó uno de los principales desafíos del proyecto. Debido a la gran altura de ejecución, el uso de apuntalamientos convencionales desde el terreno resultaba impracticable. Para resolver esta situación se diseñaron cuatro vigas de transferencia de hormigón armado ejecutadas in situ, que vinculan ambas torres y soportan los pisos superiores. Estas vigas, de aproximadamente 1,20 a 1,37 metros de ancho y más de 19 metros de longitud, fueron construidas sobre placas premoldeadas pretensadas que actuaron simultáneamente como encofrado perdido y plataforma de trabajo.

Las placas premoldeadas, fabricadas fuera de obra y transportadas al sitio, fueron izadas mediante grúas torre hasta el nivel de instalación. Cada elemento presentaba una longitud cercana a los 13 metros y un peso aproximado de 15 toneladas. Para garantizar la seguridad durante el montaje fue necesario desarrollar sistemas especiales de apoyo temporal y secuencias cuidadosamente planificadas que permitieran absorber las cargas transitorias hasta la ejecución definitiva de las vigas.

Una vez colocadas las placas, se procedió al armado y hormigonado de las vigas de transferencia, cuya gran magnitud obligó a materializarlas en varias etapas para controlar los efectos térmicos asociados al hormigón masivo y reducir las cargas temporales sobre los elementos prefabricados. Posteriormente, los pisos superiores completaron la integración estructural de ambas torres, formando una gran estructura monolítica de hormigón armado.

Otro aspecto fundamental fue el control de las deformaciones diferidas. Debido a la conexión rígida entre las torres y a la presencia de grandes paneles premoldeados de fachada, los ingenieros debieron minimizar los efectos de acortamientos diferenciales de columnas y flechas de largo plazo. Para ello se incrementaron las dimensiones de ciertos elementos verticales y se establecieron límites estrictos para las deformaciones admisibles de las vigas de transferencia.

La complejidad constructiva también requirió el desarrollo de plataformas especiales para la instalación de paneles arquitectónicos ubicados en el intradós de los pisos-puente. Una estructura auxiliar metálica fue ensamblada a nivel del suelo e izada posteriormente hasta su posición definitiva, permitiendo ejecutar los trabajos de terminación en condiciones seguras y eficientes.

El resultado final es una obra que demuestra cómo la ingeniería estructural puede integrarse con la arquitectura para materializar soluciones innovadoras en edificios de gran altura. One South First constituye un caso singular dentro de la construcción contemporánea, al combinar dos torres en un único sistema resistente de hormigón armado mediante una serie de skybridges que cumplen simultáneamente funciones arquitectónicas, estructurales y constructivas.

Fuente: Adaptado del artículo “Creating a Concrete Skybridge Connection”, de Songtao Liao, Benjamin Pimentel, Matthew Segerman y Yu Huang, publicado en STRUCTURE Magazine, junio de 2026.