Estructura integrada
El nuevo University Hospital de The Ohio State University constituye un ejemplo destacado de cómo las decisiones estructurales integradas son capaces de resolver simultáneamente exigencias de confort, seguridad, materialidad y operación continua en edificios destinados a la atención de la salud.
La nueva torre de internación de The Ohio State University en Columbus, Ohio, Estados Unidos, con una superficie aproximada de 180.000 m2 y 26 niveles de altura, fue concebida como una intervención estructural de alta complejidad, condicionada por la necesidad de operar de manera continua, controlar estrictamente vibraciones y desplazamientos, mitigar riesgos de inundación y sostener un cronograma de obra acelerado. Desde las etapas iniciales del proyecto, el diseño estructural se abordó como un sistema integrado, evitando soluciones aisladas que hubieran incrementado interferencias, costos y tiempos de ejecución.
La proximidad al río Olentangy y la presencia de un nivel freático elevado obligaron a replantear el esquema de fundaciones originalmente previsto. En lugar de una gran cantidad de pilotes de pequeño diámetro, se adoptó una solución basada en un número reducido de perforaciones profundas de gran capacidad ancladas en roca, combinadas con una losa de fundación continua que actúa como una “bañera” sellada. Este sistema permitió resistir presiones hidrostáticas significativas, controlar la flotación y garantizar la estanqueidad del nivel inferior, al tiempo que simplificó la construcción y redujo sustancialmente el volumen de hormigón y el carbono incorporado. La integración temprana con los sistemas de drenaje y bombeo internos resultó clave para asegurar la resiliencia hidráulica del edificio durante su vida útil.
En superestructura, la altura y la esbeltez del edificio, sumadas a su planta alargada, exigieron un control preciso de la respuesta frente al viento. Ensayos en túnel de viento evidenciaron demandas superiores a las prescriptivas, lo que condujo a la adopción de un sistema lateral compuesto por múltiples núcleos de hormigón estratégicamente ubicados, complementados por arriostramientos tipo outrigger que vinculan los núcleos con columnas perimetrales mediante estructuras metálicas en niveles técnicos de doble altura. Este enfoque permitió ajustar la rigidez global sin sobredimensionar los elementos, reduciendo derivas, aceleraciones y efectos torsionales, y garantizando niveles de confort compatibles con un edificio hospitalario.
El diseño estructural también estuvo fuertemente condicionado por la lógica funcional del hospital. La conexión directa entre el helipuerto en cubierta, los ascensores de trauma y los quirófanos en niveles inferiores impuso recorridos verticales libres de interferencias estructurales. Para ello, se resolvieron grandes luces en el podio mediante cerchas metálicas de varios niveles de altura, permitiendo liberar áreas críticas como accesos de emergencia y zonas de carga y descarga. La estructura acompaña así el flujo clínico, evitando desvíos y demoras en situaciones donde el tiempo es un factor determinante.
Otro aspecto relevante fue la vinculación con los edificios existentes del campus, en particular con el James Cancer Hospital. La torre se conecta a lo largo de 19 niveles mediante juntas de expansión que permiten movimientos relativos por efectos térmicos y de viento, sin comprometer la continuidad operativa. Este criterio exigió un detallado trabajo de coordinación entre estructura, arquitectura e instalaciones, incorporando soluciones capaces de absorber desplazamientos significativos mientras se mantienen las condiciones de seguridad, estanqueidad y resistencia al fuego.
El resultado es una estructura que no solo cumple con los requisitos normativos, sino que responde de manera precisa a las demandas reales de uso, construcción y mantenimiento de un hospital de alta complejidad. La experiencia demuestra que, en este tipo de edificios, el valor del diseño estructural no reside únicamente en la resistencia, sino en su capacidad para integrar múltiples condicionantes y transformar restricciones en oportunidades de mejora del desempeño global.
Fuente y autoría: Nota basada en el artículo “Multi-Symptom Structural Solutions for The Ohio State University Inpatient Tower”, de James P. Mahoney, PE, SE y Mike C. Jewsbury, PE, SE, publicado en Structure Magazine, edición de enero de 2026.




























