Leganés Auto Center

En lugar de demoler una fábrica de cocinas en desuso, el proyecto la recupera y reinventa como una instalación industrial automotriz. Estrategias de sostenibilidad, autonomía energética y una marcada identidad arquitectónica y estructural desafían las convenciones de la morfología industrial.

La creatividad no es territorio exclusivo de edificios públicos icónicos o viviendas de ensueño. Es una herramienta poderosa capaz de transformar incluso las arquitecturas más utilitarias, incluidos los edificios industriales. Esta convicción guio al estudio de arquitectura OOIIO cuando un empresario les encargó el diseño de una gran instalación para la venta y reparación de automóviles en un parque industrial de Leganés, dentro del área metropolitana de Madrid, España.

El encargo era exigente: un amplio salón de ventas, oficinas, talleres mecánicos y de carrocería, y grandes espacios de almacenamiento para cientos de vehículos, todo ello compatible con la circulación constante de autos en el interior del edificio. A esto se sumaba una dificultad adicional: el terreno ya contaba con una estructura industrial abandonada, una antigua fábrica de cocinas sin uso desde hacía años.

Como señalaba Le Corbusier, un edificio —incluso uno industrial— puede entenderse como una máquina donde cada elemento debe funcionar con precisión. Al igual que un automóvil, debe operar de manera impecable, priorizando la eficiencia y el rendimiento. Pero también debe comunicar identidad y provocar emoción. Las marcas automotrices han comprendido desde hace tiempo esta dualidad, diseñando cuidadosamente la experiencia que ofrecen sus productos. Aquí, esa misma lógica se traslada a la arquitectura.

La decisión definitoria del proyecto fue conservar y reutilizar la estructura industrial existente en lugar de demolerla. Esta elección representa un enfoque mucho más sostenible, evitando residuos innecesarios y otorgando una nueva vida a un edificio obsoleto. La antigua fábrica de cocinas se transforma así en un centro contemporáneo para la venta y reparación de automóviles.

En términos funcionales, la planta baja alberga el salón de ventas y los talleres, mientras que los niveles superiores se destinan al almacenamiento de vehículos. La estructura existente fue reforzada para soportar las nuevas cargas, y la cubierta original fue reemplazada por un nivel adicional de almacenamiento protegido por pérgolas fotovoltaicas. Estas generan energía suficiente no solo para abastecer el edificio, sino también para aportar al entorno inmediato.

Grandes rampas de circulación recorren ambos lados del edificio, organizando el movimiento de los vehículos y coexistiendo con los recorridos de los clientes en planta baja. Las oficinas se ubican en el primer nivel, completando el programa funcional con claridad y eficiencia.

La fachada original de ladrillo, cerrada y sin aislamiento, ofrecía escasa presencia. El rediseño redefine radicalmente la relación entre interior y exterior. Los niveles superiores de almacenamiento permanecen naturalmente ventilados y sin climatización, concentrando el consumo energético exclusivamente en la planta baja, donde se desarrollan las actividades humanas.

La nueva envolvente se convierte en el elemento más distintivo del proyecto. Lamas metálicas blancas de distintos tamaños, montadas sobre una subestructura verde menta, envuelven el perímetro del edificio e integran las chimeneas y conductos de ventilación necesarios para los talleres. Al exponer estos elementos técnicos, el diseño asume y potencia el carácter industrial del edificio, liberando además el espacio interior para la circulación de vehículos.

Esta piel transforma al edificio en un contenedor contundente para automóviles, destacándose dentro del paisaje uniforme del parque industrial mediante ritmo, textura y color. Las lamas verticales evocan las banderas de los concesionarios, captando la atención mientras cumplen un rol ambiental clave. Proporcionan control solar pasivo, reducen la demanda energética y permiten la ventilación cruzada natural, enfriando los niveles superiores incluso durante los veranos más calurosos de Madrid, sin necesidad de sistemas mecánicos.

Eficiencia energética, reutilización adaptativa, estrategias pasivas de acondicionamiento climático, recolección de agua de lluvia para el lavado de vehículos y una fuerte identidad arquitectónica se combinan en un único proyecto. Este edificio demuestra que la ingeniería aplicada a una obra industrial puede ser, al mismo tiempo, eficiente, sostenible y expresiva.

FICHA TÉCNICA
Obra: Leganés Auto Center.
Ubicación del proyecto: C. Bastidor, Leganés, Madrid, España.
Estudio: OOIIO Architecture.
Autor: Joaquín Millán Villamuelas.
Equipo de diseño: Candela Bonilla Moreno, Federica Aridon Mamolar y Ximena Zenteno Ladrón de Guevara.
Fotografía: Javier de Paz.