Bitrenes y puentes

El crecimiento del transporte de cargas mediante bitrenes y camiones escalados plantea nuevos desafíos para la infraestructura vial. Un trabajo publicado en la Revista IE Nº 83 analiza cómo estas configuraciones vehiculares impactan sobre la demanda resistente de puentes de hormigón.

El incremento en el uso de bitrenes y camiones escalados, impulsado por la búsqueda de una mayor eficiencia en el transporte de cargas, abre un interrogante de gran interés para la ingeniería estructural: ¿cómo responden los puentes existentes frente a estas nuevas configuraciones vehiculares? Ese es el eje del trabajo presentado por los ingenieros Juan Pablo Ascheri, Oscar Möller y Guido Valentini, publicado en la Revista IE Nº 83, donde se analizan las demandas estructurales generadas por estos vehículos y su comparación con las exigencias establecidas por el Reglamento Argentino para el Diseño de Puentes Carreteros CIRSOC 801 y las normas utilizadas históricamente en el país.

Los autores explican que la incorporación de bitrenes y camiones escalados, regulados por la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, coincide con la actualización de la normativa nacional para el diseño de puentes de hormigón mediante los reglamentos CIRSOC 801 y 802. Este escenario plantea la necesidad de verificar si los puentes construidos bajo reglamentaciones anteriores conservan niveles adecuados de seguridad para admitir el tránsito de los nuevos vehículos de mayor capacidad de carga.

Con ese objetivo, el estudio compara las solicitaciones producidas por distintas configuraciones de carga sobre cuatro estructuras representativas: un puente de vigas pretensadas de 30 metros de luz, otro de 20 metros, un puente losa oblicuo de hormigón armado de aproximadamente 14 metros y una alcantarilla tipo de hormigón armado. Para cada caso se evaluaron las demandas de flexión y corte considerando las acciones previstas por la antigua normativa de la Dirección Nacional de Vialidad (1952), el CIRSOC 801 y las configuraciones reales correspondientes a bitrenes de 75 toneladas y camiones escalados de 52 toneladas.

El trabajo destaca además una diferencia conceptual entre los reglamentos históricos y los actuales. Mientras las normas anteriores verificaban las estructuras mediante tensiones de servicio y un coeficiente global de seguridad, los reglamentos modernos emplean criterios de estados límite, incorporando factores parciales tanto para las acciones como para la resistencia de los materiales. Esta evolución normativa permite una evaluación más precisa del comportamiento estructural frente a las distintas combinaciones de cargas.

Los resultados muestran que, para los puentes analizados, las demandas generadas por los bitrenes y camiones escalados suelen ser similares a las contempladas por el CIRSOC 801 y, en numerosos casos, quedan cubiertas por la capacidad resistente de estructuras diseñadas con las antiguas normas de la DNV. Incluso se observa que muchos puentes poseen reservas de resistencia derivadas de los criterios de diseño empleados en décadas anteriores, especialmente en las verificaciones de flexión y corte.

En el caso del puente pretensado de 20 metros, los autores detectan que la mayor demanda aparece cuando se considera el paso de un bitrén acompañado por la carga de carril prevista por el reglamento. Sin embargo, cuando se analiza una situación de tránsito considerada más representativa —es decir, el paso del bitrén sin esa carga adicional—, las diferencias respecto de las acciones reglamentarias disminuyen considerablemente y las verificaciones estructurales continúan siendo satisfactorias.

El estudio también pone el foco en un caso particular: las alcantarillas de pequeña luz. Allí, la acción del tándem de diseño del CIRSOC 801 genera demandas significativamente superiores a las producidas por bitrenes, camiones escalados e incluso por las cargas contempladas en las normas históricas. Este comportamiento responde a la elevada concentración de cargas sobre estructuras de reducida longitud y constituye una situación singular que merece especial atención durante las evaluaciones estructurales.

Como síntesis, los investigadores concluyen que, para los casos analizados, la circulación de bitrenes y camiones escalados no implica, en términos generales, incrementos críticos de la demanda resistente sobre los puentes existentes, especialmente cuando se consideran condiciones reales de circulación sin carga de carril. Asimismo, destacan que los nuevos criterios del CIRSOC 802 permiten aprovechar de manera más eficiente la capacidad resistente de las estructuras, mientras que las mayores diferencias detectadas se concentran en situaciones particulares, como las alcantarillas sometidas al tándem de diseño del CIRSOC 801.

El trabajo aporta información de gran valor para la gestión y evaluación de la infraestructura vial existente, ofreciendo criterios técnicos que contribuyen a compatibilizar la evolución del transporte de cargas con la seguridad estructural de los puentes argentinos.