Sismos y realidad virtual
Investigadores de UC Berkeley combinan un simulador sísmico con realidad virtual para estudiar cómo las personas perciben el peligro y reaccionan durante un terremoto. El experimento registra en tiempo real la mirada, las decisiones y la sensación de riesgo frente a distintos niveles de sacudida.
Comprender cómo responden las personas durante un terremoto puede resultar tan importante como conocer el comportamiento de las estructuras. Con esta premisa, un equipo de la Universidad de California en los Estados Unidos, Berkeley, desarrolla una investigación que combina simulación sísmica, realidad virtual y registro de respuestas en tiempo real para analizar cómo se percibe el riesgo y qué decisiones se adoptan mientras ocurre un evento.
El proyecto está dirigido por Luis Ceferino, profesor de Ingeniería Civil y director del Disaster Risk Analysis Lab de UC Berkeley, junto con los doctorandos Yan Liu y Luis Cossio y la investigadora posdoctoral Yvonne Merino.
El trabajo se desarrolla en colaboración con la California Academy of Sciences y busca superar una limitación habitual en el estudio del comportamiento humano frente a los terremotos: buena parte de la información disponible procede de encuestas realizadas después de los eventos y, por lo tanto, depende del recuerdo de quienes los experimentaron.
La investigación parte de la diferencia que puede existir entre conocer las recomendaciones de seguridad y ser capaz de aplicarlas bajo una situación real de estrés. En trabajos anteriores realizados por Ceferino después de los terremotos de Türkiye y Siria de 2023, cerca del 40 % de los ocupantes consultados manifestó haberse sentido incapacitado o paralizado por el pánico durante el movimiento. Solo una pequeña proporción logró aplicar correctamente protocolos habituales como agacharse, cubrirse y sujetarse. También se observaron respuestas sociales, como correr porque otras personas lo hacían o intentar desplazarse para proteger a familiares, conductas que pueden incrementar la exposición al peligro.
Para estudiar estos fenómenos bajo condiciones controladas, el equipo sincronizó el movimiento de la Shake House, un simulador de terremotos instalado en la California Academy of Sciences, con un entorno de realidad virtual especialmente desarrollado. En él, los participantes observan objetos que se desplazan y caen mientras experimentan físicamente las aceleraciones correspondientes al movimiento sísmico. Los investigadores calibraron ambos sistemas utilizando parámetros asociados a dos terremotos históricos: San Francisco de 1906, de magnitud 7,9, y Loma Prieta de 1989, de magnitud 6,9.
El resultado es lo que Ceferino describe como una simulación “4D”: el participante se encuentra inmerso en un espacio virtual tridimensional mientras siente simultáneamente cómo evoluciona el movimiento físico a lo largo del tiempo. Esta combinación permite vincular las reacciones humanas con parámetros concretos de la excitación sísmica, algo difícil de reconstruir posteriormente mediante encuestas convencionales.
En el experimento participaron 50 personas. Antes de ingresar al simulador respondieron preguntas sobre sus conocimientos en materia de seguridad sísmica y sus experiencias previas con terremotos de gran magnitud. Luego, equipadas con visores de realidad virtual, fueron situadas en una sala de estar virtual perteneciente a una vivienda de una planta, desde la cual también podían observar parcialmente una cocina y un dormitorio.
Los dispositivos registraron la dirección de la mirada de cada participante durante toda la simulación, permitiendo establecer qué elementos atraían su atención a medida que aumentaba la intensidad del movimiento. Al mismo tiempo, cada persona disponía de un controlador para indicar, mediante la presión de un botón, el instante donde consideraba que podía encontrarse en riesgo de sufrir una lesión. De este modo, los investigadores pudieron relacionar percepción, estímulos visuales y movimiento físico en una misma secuencia temporal.

Los resultados preliminares sugieren que la percepción del riesgo no aumenta de manera lineal con la intensidad del movimiento. Por el contrario, se observaron incrementos pronunciados en determinados momentos, particularmente cuando comenzaban a caer objetos o cuando las aceleraciones eran suficientes para provocar una sensación de pérdida del equilibrio. Finalizada la experiencia, los participantes completaron una nueva encuesta sobre el nivel de peligro percibido, sus respuestas durante el movimiento y otros aspectos de la simulación.
El objetivo final es desarrollar un marco cuantitativo capaz de relacionar la intensidad sísmica con la percepción del riesgo —entendida en este trabajo como el temor a resultar lesionado— y con las decisiones adoptadas por los ocupantes. Estos datos podrían contribuir a mejorar las estrategias de educación y prevención, definiendo aspectos que actualmente no siempre forman parte de las recomendaciones tradicionales.
Para la ingeniería sísmica, el enfoque amplía la mirada sobre el concepto de seguridad. El desempeño de un edificio durante un terremoto no depende exclusivamente de evitar el colapso estructural: la caída de objetos, los vidrios rotos, la pérdida de equilibrio y las decisiones tomadas durante la evacuación o permanencia en los espacios también condicionan el riesgo para los ocupantes. Integrar estos factores humanos con información física medible podría contribuir al desarrollo de edificios y protocolos de actuación más seguros.
Fuentes: The Civil Engineer, “UC Berkeley researchers use virtual reality and earthquake simulator to study human risk perception during seismic events”, 2 de septiembre de 2026. Fuente primaria: Berkeley Engineering – “Understanding earthquake risk perception”. La investigación cuenta con apoyo parcial de la National Science Foundation, mediante el proyecto CMMI Nº 2410291.




























