Chile y el CLT
La aprobación de las normas NCh3732/1:2026 y NCh3732/2:2026 marca un paso relevante para la construcción en madera en Chile. Por primera vez, el país cuenta con un marco específico que establece los requisitos de la madera contralaminada o CLT (Cross Laminated Timber).
El Instituto Nacional de Normalización (INN) de Chile aprobó en marzo de 2026 las normas NCh3732/1:2026, “Madera contralaminada – Parte 1: Requisitos”, y NCh3732/2:2026, “Madera contralaminada – Parte 2: Métodos de ensayos”. Con ello, Chile incorpora una referencia técnica nacional para un producto que ocupa un lugar creciente dentro de los sistemas constructivos de madera masiva o mass timber.
El CLT está constituido por capas de tablas de madera encoladas y dispuestas generalmente en direcciones ortogonales. Esta configuración permite fabricar paneles de grandes dimensiones capaces de desempeñarse estructuralmente como muros, losas y diafragmas. Su industrialización, precisión dimensional y capacidad de prefabricación lo han convertido en una de las tecnologías más relevantes para el desarrollo contemporáneo de edificios de madera.
La NCh3732/1 establece los requisitos que debe reunir el CLT destinado a aplicaciones estructurales. Entre los principales aspectos considerados aparecen las características de la madera utilizada, su clasificación, los adhesivos estructurales, la disposición y orientación de las capas, las propiedades mecánicas y las tolerancias dimensionales. La norma también aborda aspectos vinculados con los procesos de fabricación, encolado, prensado y control de calidad.
Este punto resulta particularmente importante desde la perspectiva estructural. Las prestaciones de un panel de CLT no dependen solamente de la resistencia de las tablas individuales, sino de la interacción entre sus diferentes capas, la calidad de las uniones adhesivas y las condiciones del proceso industrial. La normalización permite establecer, por lo tanto, una relación verificable entre materia prima, fabricación y producto estructural terminado.
La NCh3732/2, por su parte, establece los métodos mediante los cuales deben comprobarse experimentalmente esas prestaciones. Contempla procedimientos para determinar propiedades vinculadas con la resistencia y rigidez a flexión, comportamiento al corte y desempeño de las líneas de encolado, además de parámetros físicos como densidad y contenido de humedad.
La evaluación del comportamiento al corte adquiere especial interés debido a la propia configuración del CLT. Las capas transversales trabajan en condiciones diferentes de aquellas correspondientes a las láminas orientadas en la dirección principal, fenómeno particularmente significativo en paneles sometidos a cargas fuera de su plano, como ocurre en las losas.
Las nuevas normas se integran dentro de un proceso más amplio de actualización de la normativa chilena para estructuras de madera. En ese contexto se encuentra también la NCh1198:2024, “Madera – Construcciones en madera – Cálculo”, mientras continúa desarrollándose la prNCh3743, “Madera contralaminada – Diseño estructural”, destinada específicamente al cálculo de estructuras realizadas con este material.
Esta distinción es importante: las NCh3732 establecen fundamentalmente qué características debe cumplir el producto y cómo deben verificarse, mientras que el desarrollo de herramientas específicas de diseño constituye otro eslabón dentro del sistema normativo.
Para la ingeniería estructural latinoamericana, existe además una circunstancia que vuelve especialmente interesante la experiencia chilena: el CLT está siendo incorporado normativamente en uno de los territorios sísmicamente más exigentes del mundo. Esto obliga a considerar no solamente las prestaciones resistentes de los paneles, sino también el comportamiento de conexiones, anclajes, encuentros entre paneles, muros resistentes y diafragmas que determinan la respuesta global de una construcción frente a acciones horizontales.

La aprobación de la NCh3732 representa así algo más que la incorporación de dos nuevas normas. Significa avanzar desde soluciones que requerían numerosas verificaciones particulares hacia un escenario sustentado en productos caracterizados, procesos industriales controlados, métodos de ensayo reproducibles y parámetros técnicos comunes para fabricantes, laboratorios y proyectistas.
Para Argentina y el resto de Latinoamérica, el camino chileno constituye un antecedente de particular interés. La consolidación de la madera masiva como alternativa estructural no depende únicamente de contar con recursos forestales o capacidad industrial. Requiere desarrollar simultáneamente las herramientas que permitan fabricar, ensayar, caracterizar, certificar y diseñar estos sistemas con niveles de seguridad y confiabilidad comparables con los materiales estructurales tradicionales.
La NCh3732 constituye, en ese sentido, un nuevo paso en la transformación del CLT: de producto innovador a material estructural normalizado.
Fuentes consultadas: Instituto Nacional de Normalización (INN), información oficial sobre normas chilenas y actualización normativa para construcciones de madera; Centro UC de Innovación en Madera, antecedentes técnicos sobre CLT y normativa para madera estructural; Madera21 – CORMA, información técnica sobre las nuevas normas para CLT y su incorporación al sector de la construcción chileno.





























