Certificación de aceros
La Resolución 236/2024 introduce modificaciones en los requisitos de certificación para la importación de aceros, ampliando el reconocimiento de normas internacionales aplicables a barras de acero y otros productos siderúrgicos. El Ing. Aldo Loguercio, aporta sus reflexiones sobre el tema.
La Resolución 236/2024 y sus modificatorias introducen un nuevo escenario para la construcción en la Argentina. Hasta ahora, los aceros importados debían contar con certificación bajo normas IRAM-IAS o atravesar una certificación por lote. Con el esquema actual, también pueden reconocerse referencias internacionales como ASTM, EN, ISO y DIN.
A primera vista, la medida amplía las alternativas disponibles y simplifica la acreditación de conformidad de distintos productos. Sin embargo, que una certificación sea aceptada por la normativa no significa, por sí solo, que el material responda exactamente a las condiciones previstas en un proyecto estructural.
Las normas no siempre exigen lo mismo. Pueden variar, por ejemplo, en los valores de alargamiento, en ciertas características geométricas, en los procedimientos de ensayo o en las verificaciones vinculadas con la adherencia. Por eso, dos productos certificados bajo referencias diferentes pueden presentar comportamientos que no sean idénticos, aun cuando ambos cumplan plenamente con su propia norma.
La cuestión es especialmente relevante porque los reglamentos de construcción y las normas de materiales permanecen estrechamente relacionados. Los criterios de cálculo y las exigencias de comportamiento estructural parten de determinadas propiedades. Si el acero finalmente utilizado fue certificado bajo una norma distinta de la contemplada en el proyecto, esa correspondencia debe revisarse.
Para proyectistas y estructuralistas, el cambio exige una lectura atenta de la documentación técnica. No alcanza con constatar que el producto cuenta con una certificación reconocida: también es necesario verificar que sus propiedades sean compatibles con el reglamento aplicado y con las hipótesis adoptadas durante el diseño.

Cuando existan diferencias significativas, el profesional responsable deberá evaluar si corresponde adaptar especificaciones o recalcular el proyecto. En definitiva, la apertura a nuevas normas amplía las opciones del mercado, pero también vuelve más importante una tarea que siempre estuvo en el corazón de la ingeniería: conocer el material, entender cómo se comporta y asegurar que responda a lo que la estructura necesita.


























