Ingeniería preventiva

Una innovadora campaña de inspección y mantenimiento preventivo preserva la estructura metálica del London Stadium. Mediante sofisticadas técnicas de acceso por cuerdas, plataformas elevadoras y reparación de recubrimientos vitales, el proyecto busca prolongar la vida útil del estadio.

Especialistas en inspección de infraestructuras completaron recientemente una compleja campaña de relevamiento y limpieza sobre la estructura de cubierta del London Stadium, concentrando sus tareas en la evaluación del estado del acero expuesto y de los sistemas de pintura protectora encargados de resguardar la estructura frente a la corrosión y prolongar su vida útil.

Construido para albergar los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el estadio continúa siendo uno de los principales escenarios deportivos y culturales del Reino Unido. Esta condición obliga a planificar las tareas de inspección y mantenimiento con un impacto mínimo sobre las actividades habituales del recinto.

La intervención comprendió la inspección y limpieza de más de 6,5 kilómetros de elementos metálicos, equivalentes a una superficie aproximada de 8.500 m², ubicados en la cubierta y la fachada del estadio, a una altura cercana a los 30 metros.

Para acceder a gran parte de la estructura se utilizaron plataformas elevadoras móviles con un alcance de hasta 50 metros. Sin embargo, numerosas zonas resultaban inaccesibles mediante estos equipos debido a restricciones de carga, diferencias en la configuración de los pisos y la ubicación de diversos componentes estructurales por encima del nivel de la cubierta.

Frente a estas limitaciones, el equipo recurrió a técnicas especializadas de acceso por cuerdas. A diferencia del descenso convencional mediante rápel, en este caso la geometría de la estructura exigió pasar las cuerdas por encima de los elementos metálicos, ascender directamente sobre la estructura y desplazarse entre los distintos pórticos utilizando sistemas de cuerdas horizontales tensadas y anclajes temporales mediante cintas de amarre de alta resistencia.

Este tipo de planificación constituye uno de los aspectos más complejos de las inspecciones de infraestructura. El desafío no consiste únicamente en detectar posibles deterioros, sino también en hacerlo de manera segura sobre geometrías complejas, a gran altura y dentro de ventanas de trabajo reducidas, manteniendo simultáneamente las condiciones operativas de un estadio en funcionamiento.

Desde el punto de vista estructural, uno de los principales objetivos fue verificar el estado de los recubrimientos protectores del acero. En estructuras metálicas expuestas al ambiente, la pintura no cumple únicamente una función estética, sino que constituye la primera barrera frente a la corrosión. Cuando aparecen fisuras, desprendimientos o deterioros del revestimiento, la humedad y los agentes contaminantes pueden alcanzar la superficie del acero, iniciando procesos corrosivos que, de no tratarse oportunamente, comprometen progresivamente la capacidad resistente de los elementos.

Durante la inspección se identificaron diversos sectores con defectos en la protección superficial. Estas áreas fueron limpiadas y reparadas para restablecer la continuidad del sistema anticorrosivo y minimizar el riesgo de deterioro futuro.

La metodología de limpieza también debió adaptarse a las condiciones reales de la obra. Aunque inicialmente se había previsto llevar a cabo la limpieza manual de las superficies, las limitaciones de tiempo hicieron aconsejable aplicar sistemas de lavado a presión en aquellos sectores donde resultaban apropiados. Esta técnica permitió acelerar notablemente los trabajos sin generar daños sobre los recubrimientos existentes.

La experiencia desarrollada en el London Stadium pone de manifiesto la importancia del mantenimiento preventivo en las grandes estructuras metálicas expuestas, como estadios, puentes, terminales de transporte y otras obras de infraestructura.

La combinación de inspecciones periódicas, conservación de los sistemas de protección superficial e intervención temprana permite reducir la aparición de daños de mayor magnitud y evitar reparaciones significativamente más costosas.

Desde la perspectiva de la ingeniería estructural, este proyecto constituye un claro ejemplo de gestión preventiva de activos, donde la inspección sistemática posibilita detectar anomalías antes de que la corrosión alcance niveles estructuralmente relevantes. Al mismo tiempo, facilita la planificación de futuras inversiones en mantenimiento, mejora la seguridad de las instalaciones y contribuye a preservar el desempeño de la infraestructura pública durante toda su vida útil.