Anfiteatro de madera

La ciudad canadiense de Vancouver incorporó un nuevo hito para la ingeniería estructural con la inauguración del Freedom Mobile Arch, un anfiteatro con capacidad para 10.000 espectadores que demuestra el importante potencial de la madera masiva en estructuras públicas de gran luz.

Con una inversión cercana a los 183 millones de dólares, la obra destaca por su innovador sistema resistente: una cubierta híbrida de acero y madera laminada encolada (glulam) que alcanza una luz libre de 105 metros, posicionándose entre las cubiertas arqueadas de madera más extensas construidas hasta la fecha. El recinto abrió sus puertas el pasado 5 de junio de 2026 y fue una de las sedes del festival de aficionados que acompañó a la reciente Copa Mundial de la FIFA.

El desafío principal del proyecto consistía en ofrecer un amplio espacio cubierto sin obstaculizar las vistas hacia las montañas North Shore, uno de los paisajes más emblemáticos de Vancouver. Para responder a esta exigencia, los ingenieros estructurales desarrollaron una cubierta conformada por 60 arcos de madera laminada y tres grandes arcos principales de acero, organizados en seis bóvedas de cañón que se interceptan entre sí. Todo el conjunto se apoya únicamente sobre tres grandes puntos materializados en hormigón, generando un espacio interior completamente despejado.

La solución estructural aprovecha las ventajas específicas de cada material. Los arcos de madera trabajan eficientemente a compresión y reducen la huella de carbono de la estructura, mientras que los elementos sometidos a las mayores concentraciones de esfuerzos se resolvieron en acero. A medida que los arcos de glulam se abren hacia el centro de la cubierta, generan importantes fuerzas horizontales captadas por los arcos metálicos principales y finalmente transmitidas a robustos contrafuertes de hormigón.

Más que plantear a la madera como sustituto absoluto de los materiales tradicionales, el proyecto pone de manifiesto el valor de las estructuras híbridas, donde cada componente cumple la función para la cual ofrece el mejor desempeño estructural.

Desde el punto de vista conceptual, la geometría de la cubierta retoma la lógica resistente de históricas estructuras laminares a compresión, como la del pabellón CNIT de París, reinterpretándola mediante tecnologías contemporáneas de fabricación en madera laminada, modelado tridimensional avanzado y conexiones híbridas especialmente diseñadas para este tipo de obras.

La fabricación de los elementos de glulam se realizó en la provincia de Quebec y posteriormente fueron transportados por ferrocarril hasta Vancouver. Debido a las limitaciones logísticas, las piezas individuales —de aproximadamente 21 metros de longitud— debieron empalmarse en obra antes de su montaje definitivo.

La complejidad estructural del proyecto también exigió exhaustivos estudios de estabilidad global, verificaciones frente al pandeo, ensayos en túnel de viento y un cuidadoso diseño de las uniones, considerando la naturaleza abierta del recinto.

Durante la construcción se implementó un importante sistema de apoyos temporales compuesto por trece torres metálicas equipadas con gatos hidráulicos, encargadas de soportar la cubierta mientras se montaban los arcos de acero, la estructura de madera y el diafragma de paneles de madera contralaminada (CLT). Una vez completado el conjunto, los ingenieros ejecutaron una secuencia controlada de retiro de los apoyos temporales para transferir progresivamente las cargas hacia la estructura definitiva.

En total se instalaron aproximadamente 800 toneladas de acero estructural y 900 toneladas de arcos de madera laminada, mientras que cada uno de los grandes arcos metálicos premontados superó las 16 toneladas de peso. La exitosa descarga de los apoyos temporales constituyó uno de los hitos más importantes de la obra al verificar que el flujo de cargas se comportaba exactamente como había sido previsto durante el diseño.

El Freedom Mobile Arch representa un caso de estudio de gran interés para la ingeniería estructural contemporánea. Su principal aporte consiste en demostrar que la madera masiva puede integrarse exitosamente en infraestructuras públicas de grandes luces cuando forma parte de sistemas híbridos cuidadosamente diseñados. En ese sentido, el proyecto constituye una referencia para el desarrollo de futuros estadios, arenas y edificios de uso colectivo que busquen combinar innovación estructural, eficiencia constructiva y reducción de la huella ambiental.